viernes, 12 de febrero de 2016

Entrevista a Julio Cortázar por Alfredo Barnechea (1972)

Entrevista a Julio Cortázar

Por Alfredo Barnechea

Aunque los lectores han hecho de Cien años de soledad su novela preferida, es probable que si los escritores votaran sobre la novela latinoamericana más influyente de este siglo, escogerían a Rayuela. Esa novela, y los cuentos de su autor, les abrieron a muchos de ellos las puertas de una lengua libre, de un castellano nuevo, extremadamente creativo e inteligente. Julio Cortázar subió a un barco en 1951 y abandonó Argentina para siempre. En París, donde residió desde entonces, trabajó al principio básicamente como traductor, mientras hilvanaba una de las grandes obras literarias de este siglo; uno de los frutos felices de ese oficio fue la maravillosa traducción de Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar. En los sesenta, París volvió a ser una fiesta, esta vez para los escritores de lengua española que convergieron allí.

Nacido en 1914 (el mismo año que Octavio Paz y que Camus), Cortázar era una especie de adelanto del ‘boom’. En ese grupo de escritores intensamente políticos, Cortázar fue al comienzo acaso uno de los más apolíticos, y más apegados al puro placer de la literatura. Qué cambió en su vida privada no lo sabemos con certeza, pero lo cierto es que este gran escritor se transformó con el tiempo en un progresista activo, casi ingenuo. Ya envuelto en esa posición, vino al Perú en 1972, en medio de lo que parecía entonces, para muchos intelectuales latinoamericanos, una atractiva revolución militar. De todas las entrevistas reunidas en este libro, ésta es la más antigua. Yo tenía veinte años, y hacía mis pinitos en el oficio periodístico, como quizá se note leyéndola. Pero este escritor altísimo, con cara de niño que se comía los años, tuvo la generosidad de darme la entrevista. “Búsqueme en el hotel”, me había dicho. “Pregunte por Monsieur Karvelis” –ya que se alojaba bajo el nombre de su compañera de entonces, Ugné Karvelis. “Pero después nos lleva al box”. He olvidado la pelea, y quienes iban con nosotros. Pero todavía hoy, veinticinco años después, recuerdo la emoción que tenía cuando subí las escaleras del viejo Hotel Bolívar para conversar con el Cronopio.

Cortázar frente a la Catedral de Lima, 1972 (Fuente: revista Caretas)

Julio Cortázar: Soy un latinoamericano que lo quiso leer todo, saber todo, que ha devorado muchas páginas, pero que también ha cambiado, porque mi vida ya no es la misma de antes. Ahora no puedo leer y escribir exclusivamente todo el día, porque estoy en reuniones, haciendo contactos coordinando otras cosas, no literarias. Me interesa bastante más que antes la política de nuestros países, y eso quita tiempo, viejo.

Alfredo Barnechea: Ha nacido en Bélgica, casi accidentalmente, el 14. El año 23, en Banfield, prendido de las solapas de su tío, ha escuchado la pelea entre Dempsey y Firpo, el toro salvaje. Ha estado en Buenos Aires, ha sido maestro de escuela de provincias, el 32 pretendió irse a Europa, de pavo en barco, pero no lo logró, se quedó veinte años más en Argentina y cuando se fue de verdad, el 51, ya era demasiado tarde para librarse de Buenos Aires, de Gardel, de la nostalgia de los días primeros. En 1963 publicó Rayuela, una cima de la novela latinoamericana. Después de tantos años ¿Cómo percibe Cortázar su país?

JC: Lo percibo como uno de los países latinoamericanos. La respuesta puede parecer obvia, pero mirándola bien no lo es. He estado alejado físicamente, sí, pero no en lo que de veras cuenta; pienso que diez libros son una prueba que acaso no podrían aportar muchos de los que andan reprochando a diestra y siniestra el famoso exilio. Buenos Aires me asfixió y fue París precisamente lo que permitió que yo redescubriera una visión distinta de mi país y de Latinoamérica. París –Europa mejor— me abrió un horizonte total, planetario, que yo no tenía desde Buenos Aires. No estoy dando una receta, hablo sólo por mí, pero sé que sin París no hubiera escrito lo que he escrito. Si me hubiera quedado allá, en el pago, mi madurez de escritor se hubiera manifestado de otra manera, seguramente más satisfactoria para los historiadores de la literatura, menos provocadora, agresiva para quienes leen mis libros por razones vitales. Y claro, yo estoy con ellos. No sólo no me quedé, sino que no he vuelto, y sigo creyendo que París es el sitio perfecto para alguien como yo, para mis gustos, para lo que escriba todavía.

La geografía, ilusoria; los mapas, un abusivo invento de las enciclopedias. Allá, Cortázar resolvió que no valía la pena haberse quedado. Pero, de todos modos, hay que estar loco perdido, rechiflado en su tristeza, para decir de una ciudad lo que este tipo ha dicho de Buenos Aires:

JC: Se puede, entonces, seguir andando y desandando, anulando el prejuicio de las leyes físicas, entendiendo y entendiéndose desde una visión y un lenguaje que nada tienen que ver con la historia y la circunstancia. Como si todo fuera alcanzado por un progresivo retorno, miro ahora mi ciudad con la mirada del que viaja en la plataforma de un tranvía, retrocediendo mientras avanza, y de tanto perfume nocturno, de incontables encuentros con gatos y bibliotecas y Cinzano y Razón Sexta y cine continuado, me vuelven sobre todo los tiempos de estudiante, los bares automáticos de Constitución, la calle Corrientes de las primeras escapadas temerosas de los años treinta. Corrientes inconcebibles hoy, con sus orquestas de señoritas, sin cines largos y estrechos y una pantalla neblinosa donde personajes de barba y levita corrían por salones lujosos a pobres chicas con sombreritos y tirabuzones y a eso llamaban películas realistas. Son las rabonas de Plaza Italia con un sol caliente de libertad y pocas monedas, de penumbra alucinatoria del Pasaje Güemes, el aprendizaje del billar y la hombría de los cafés del Once, las vueltas por San Telmo entre la noche y el alba, un tiempo de cigarrillos rubios y tranvía 86, Villa Urquizo y la Plaza Irlanda, donde un breve otoño fui feliz con alguien que murió temprano.

AB: Veinte años en que Julio Cortázar ha vivido en Francia, escribiendo en una lengua y hablando otra. ¿Cómo ha salvado ese problema?

JC: Bueno, tuve suerte, pues luego de ganarme la vida pintorescamente en París aprobé un examen en la UNESCO como traductor free-lance. La traducción exige no perder de vista la lengua madre, y si a eso se suma mi propia tarea de escritor (y de lector omnívoro), los años pasaron sin que mi lengua sufriera. A veces me autopesco un galicismo, pero eso ocurre tanto en la Argentina como en Francia y, bueno, después de todo, eso nunca ha sido tan terrible.

AB: Minucioso, insólito, lúdico, bromista, con una cultura multilateral, casi ecléctica, laberíntico. Muchos creen que éste es el verdadero Julio Cortázar. ¿Está de acuerdo con esa imagen?

JC: Oye sí, te acepto los epítetos, y agrego otros que no son contradictorios sino complementarios: soy profundamente serio, exigente hasta la náusea conmigo mismo, inconsciente (los temas me vienen de regiones incontroladas por mi inteligencia, apenas mediocre), paradójico (para luchar contra los monobloques ideológicos y culturales), enamorado del rumor del mundo, ciego a los elogios, perdido en una vigilante abstracción de cronopio incurable.

AB: Horacio Oliveira, el personaje de Rayuela, es, digamos, un afrancesado, un hombre entre dos mundos, en busca de un centro. Los datos parecen corresponderse con Julio Cortázar. En cierta manera, Rayuela terminaría en un fracaso, si nos atenemos al itinerario del personaje. Julio Cortázar...

JC: Piano, piano. Ese fracaso de Oliveira, antes que nada, me parece mucho más fecundo que muchos triunfos de esta civilización occidental. Y, después, no es el fracaso de Julio Cortázar, si a eso vamos. Es, en todo caso, el problema, no su resolución. Ya he hablado de mi reencuentro con América Latina, sobre todo a partir de la revolución cubana, de ese no estar aquí y a la vez estar definitivamente.

AB: Hemos oído que escribió Rayuela de un tirón...

JB: Más que de corrido, Rayuela fue escrita a saltos, pues empezó en lo que luego fue la segunda parte, y ésta quedó en suspenso hasta que terminé la primera; paralelamente se fueron agregando los capítulos “teóricos”, los recortes de prensa y las citas de sabios y locos.

AB: ¿Le sucedió lo mismo con sus otros escritos? ¿La preparación es muy larga? ¿Cómo surge en usted la necesidad de escribir?

JC: Me cuesta mucho empezar a escribir. Mucho, porque la preparación de un cuento o de una novela corre subterránea dentro y a su manera; pero cuando arranco de veras me parezco a Fangio, viejo, y no paro hasta que el texto mismo me para la bandera.

AB: Usted tenía treinta y cinco cuando publicó Los reyes. Era una llegada algo tardía, pues sólo un poemario (publicado con seudónimo) lo secundaba. ¿Pero desde cuándo escribe?

JC: Escribo desde los quince años, pero sólo a los treinta me animé a publicar un libro de poemas, firmado con seudónimo. He escrito siempre poemas. Adolescente, creí, como tantos, que mi sensación de extrañamiento anunciaba al poeta, y escribí, los poemas que se escribían entonces y que siempre son más fáciles de escribir que la prosa, a esa altura de la vida. Pero no había para más. Me sorprendí por eso cuando, un día en La Habana, Gianni Toti me dijo que de todo lo que había escrito lo que más le gustaba eran mis poemas. Cuando escribí Los reyes ya era dueño de una técnica, que era hija del rigor. Siguieron los cuentos de Bestiario, sobre los que ya no tuve ninguna duda. Pero el noviciado había sido largo y duro. Había que tenerse mucha fe, y a la vez había que apoyarse en una permanente desconfianza en sí mismo. En el terreno práctico, esto debía traducirse en no publicar prematuramente, pecado cotidiano en nuestros países.

AB: ¿Eso sería lo que le diría a un joven escritor que le pide consejos?

JC: Sí, si el consejo es de ese tipo. Si, más bien, quiere saber cómo se escribe, haría lo que el maestro zen: le rompería una silla en la cabeza. Pero la otra recomendación, sí. Fue lo que me pasó a mí. Tiré miles de páginas antes de publicar por primera vez, porque si bien respondían a mis impulsos más hondos, algo en mí era capaz de juzgarlas y saber que no merecían imprenta. Jamás me alegraré lo bastante de haber sido tan duro para conmigo mismo.

AB: Para muchos, escribir es un acto de exorcismo. En su caso, ¿algún cuento o novela ha cumplido esa función?

JC: Una buena parte de mis cuentos han nacido de estados neuróticos, obsesiones, fobias, pesadillas. Nunca se me ocurrió ir al psicoanalista; mis tormentas personales las fui resolviendo a mi manera, es decir, con mi maquina de escribir y ese sentido del humor que me reprochan las personas serias. Entonces, más que un cuento o una novela, es el escribir mismo mi acto de exorcismo.

Y claro, debía preguntarle lo de siempre, que por qué, para qué escribe, pero ya ha dicho en otra parte que:

JC: Siempre seré un niño para tantas cosas, pero uno de esos niños que llevan consigo al adulto, de manera que cuando el monstruito llega verdaderamente a adulto ocurre que a su vez éste lleva consigo al niño, y en el mezzo del camino se da una coexistencia pocas veces pacífica de por lo menos dos aperturas al mundo. Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que entre vivir y escribir nunca admití una diferencia; si viviendo alcanzo a disimular una participación parcial en mis circunstancias, en cambio no puedo negarla en lo que escribo puesto que precisamente escribo por no estar o por estar a medias. Escribo por falencia o descolocación; y como escribo desde un intersticio, estoy siempre invitando a que otros busquen los suyos y miren por ellos el jardín donde los árboles tienen frutos que son, por supuesto, piedras preciosas. El monstruito sigue firme... Y me gusta, y soy terriblemente feliz en mi infierno, y escribo. Vivo y escribo amenazado por esa lateralidad, por este paraje verdadero, por ese estar siempre un poco más a la izquierda o más al fondo del lugar donde se debería estar para que todo cuajara satisfactoriamente un día más de vida sin conflictos. Desde muy pequeño asumí con los dientes apretados esa condición que me separaba de mis amigos, y que a la vez los atraía hacia el raro, el diferente, el que metía el dedo en el ventilador. No estaba privado de felicidad. La única condición era coincidir de a ratos (el camarada, el tío excéntrico, la vieja loca) con otro que tampoco calzara de lleno en su matrícula, y desde luego no era fácil; pero pronto descubrí los gatos en los que podía imaginar mi propia condición, y los libros, donde la encontraba de llano. Pienso en Jarry, en un lento comercio a base de humor, de ironía, que termina por inclinar la balanza del lado de las excepciones, por anular la diferencia escandalosa entre lo sólito y lo insólito, y permite el paso cotidiano a un plano que a falta de mejores nombres seguiremos llamando realidad pero sin que sea ya un flatus vocis o un peor es nada.

AB: Al cabo de tanto tiempo, supongo que tendrá señaladas sus preferencias. ¿Con qué cronopio se identifica más? ¿A quiénes relee con más constancia?

JC: Casi nunca releo la gran literatura, aunque confieso la relectura periódica de Los tres mosqueteros y de mis Julio Verne preferidos. También el Pickwick de Dickens. En general, me inclino hacia los alienados, hacia los marginales de la literatura. Un Jarry, un Roussel. De una novela quiero que me enriquezca y me transforme, por la vía del sentimiento o del intelecto, pero jamás le pido que me enseñe algo. Las novelas didácticas o las destinadas a vehicular mensajes me recuerdan aquello de dorar la píldora. Además no son nunca entretenidas (véase el realismo socialista) y transmiten penosamente lo que ya se ha dicho en el ensayo. Actualmente leo pocas novelas. Vuelo, sí, a la poesía, porque puede leerse en todas partes, en los cafés y los trenes.

AB: Una vez abandonada la maquina de escribir, ¿necesita librarse de la materia que desarrolla, o más bien continúa dándole vueltas en la cabeza?

JC: Bueno, yo paso días y aún semanas sin escribir, cuando estoy trabajando en un libro. Ahora no me doy vacaciones. Vivo como habitado por lo imaginario, que se superpone a lo que me rodea, lo modifica y lo desplaza. Es un sentimiento a la vez maravilloso e inquietante, un periodo en el que se acumulan las coincidencias, y los encuentros, como si el libro y la realidad exterior se invadieran mutuamente hasta el día –siempre triste para mí— del punto final.

AB: Si bien lo fantástico es una constante de su obra, El perseguidor podría ser el punto de apertura en otras direcciones. Ese cambio, si usted acepta la demarcación, ¿a qué experiencias corre paralelo? 

JC: Sí, El perseguidor fue una primera toma de conciencia de una realidad inmediata, histórica, que hasta entonces había estado relegada al telón de fondo para los sucesos fantásticos de mis cuentos. No es por azar que poco tiempo después –y ésas podrían ser las experiencias paralelas— fui por primera vez a Cuba y conocí de lleno la experiencia socialista, con la que me solidaricé. Hasta entonces yo veía personas, individuos encerrados en sus viviendas privadas. El perseguidor, en efecto, fue una primera tentativa por aprehender al hombre como historia y destino, como buscador de sí mismo en su punto más alto y exigente.

AB: Esa tentativa prosigue ahora. ¿El libro de Manuel es un divorcio con sus cuentos anteriores?

JC: No, El libro de Manuel es una tentativa de recuperar dos niveles hasta ahora paralelos en mí, una búsqueda de convergencia entre mi yo-novelístico y mi yo-histórico, digamos. O sea, incluir todo lo que yo he estado diciendo, políticamente si se quiere, pero en un texto que sea literatura, y que lo sea no al modo de la literatura programada, sino de una literatura sin concesiones fáciles, demagógicas. Será un libro en cierta medida plural, al que podrá accederse por más de un nivel. Hay mucho de documental, de cosas que yo leía diariamente mientras escribía. Un grupo de latinoamericanos viven en París y deciden hacer una serie de acciones, y bueno, hay secuestros y cosas por el estilo. Ahora, el libro no quiere ser un texto dividido en esos dos niveles, sino acceder a un plano superior que los integre, que los haga converger.

AB: La ruptura de la solemnidad, el humor, lo insólito, la búsqueda de una sobrerrealidad, han sido improntas del surrealismo. ¿Qué relación tuvo usted con él y cómo lo juzga ahora?

JC: El surrealismo fue mi camino de Damasco, me arrancó de la sensiblería post-romántica de la Argentina de los años treinta, me enseñó a atacar la palabra, a batallar amorosa y críticamente con ella, a fiarme de lo absurdo y a rechazar la sensatez sistemática, a creer en una esquizofrenia creadora (no son los términos que se usaban entonces, pero los lectores de hoy comprenderán). Después vi anquilosarse poco a poco el surrealismo, convertirse en escuela, casi en Iglesia con André Breton como Papa. Yo, por muchas razones, no calzo con las iglesias. Pero el verdadero surrealismo es indestructible, es una actitud, un modo de conocer que se da diariamente de mil maneras que, por suerte, no son forzosamente literarias.

AB: A menudo usted ha hablado del zen. ¿Qué admira allí?

JC: Para no citar más que una de sus múltiples facetas, admiro en el zen la ruptura de los esquemas lógicos y la prueba de que no son imprescindibles para acceder a determinados niveles de conocimiento. Excelente lección para nosotros, devotos, obstinados esclavos de Aristóteles y Tomás de Aquino.

AB: En su carta a Fernández Retamar, había una frase más o menos así: “Incapaz de acción política, no renuncio a mi solitaria vocación de cultura...”. En mayo del 68, en París, usted participó sin embargo en tomas de locales, y ahora, como nos dijo al comienzo, dedica cada vez más atención a la política latinoamericana. La frase citada ¿sigue siendo válida? En otras palabras, ¿cómo afronta ahora su compromiso político?

JC: Me sigo creyendo incapaz (o si se quiere, poco capaz) de acción política, que para ser realmente una acción debería absorber todo mi tiempo, incluido el literario. Soy y seré un escritor que cree en la vía socialista para América Latina, y que en el plano político emplea los instrumentos que le son propios para apoyar y defender esa vía. Cuando lo creo necesario intervengo en un plano, digamos, directo de acción política, pero me sigo creyendo más eficaz en el de la palabra escrita. Sigo siendo un cronopio, o sea, un sujeto para el que la vida y el escribir son inseparables, y que escribe porque eso lo colma, en última instancia, porque eso le gusta.

AB: Usted va para su país ahora, en un momento bastante crítico de su vida política, y quisiera preguntarle algo relacionado con ella. En su momento, como hicieron tantos intelectuales argentinos, usted rechazó al peronismo. Ahora hay una revaluación del peronismo por esa misma intelectualidad. ¿Cómo lo juzga hoy?

JC: Con una perspectiva de veinte años, una ideología definida, con una autocrítica despiadada. En su momento, en efecto, fui incapaz de distinguir entre Perón y el peronismo, entre el gobernante ambiguo y la formidable toma de conciencia que había desatado sin ser capaz de llevarla a sus últimas consecuencias, o sea, a la revolución. Me alegraré el día en que el termino “peronismo” pueda ser sustituido por otro que exprese mejor, con más verdad, esa larga marcha del pueblo argentino hacia su destino socialista; pero, por el momento, puesto que indica suficientemente el camino, lo comprendo y lo respeto.

AB: Para terminar, discúlpeme una pregunta algo solemne: ¿Cuáles han sido los grandes momentos del siglo XX que ha vivido?

JC: Si no supiera a qué apunta su pregunta, temería que esa solemnidad se viera menoscabada con mi respuesta. Los grandes momentos del siglo XX son de dominio público: la revolución rusa, la derrota del nazismo, la victoria de Vietnam o la revolución cubana. Ahora, los que me han marcado a mí, los que cuentan para mí: la primera radio a galena de mi infancia, el vuelo de Lindbergh, la pelea Firpo-Dempsey, la lectura de La condición humana, la foto de Mussolini colgado por los pies y, ya que estamos en lo luctuoso, la tardía pero reconfortante muerte de Harry Truman y de Lyndon Johnson.

Lima, 1972

Del libro: Peregrinos de la lengua (Alfaguara, 1998)

sábado, 23 de enero de 2016

Se recupera cantata perdida de Mozart y Salieri (K. 477a)


Fotograma de la película Amadeus (1984) de Miloš Forman.

En junio de 1785, la cantante italo-inglesa Nancy Storace, que estaría luego en Le nozze di Figaro de Mozart, perdió súbitamente la voz. Era el estreno de Gli sposi malcontenti, obra de su hermano Stephan Storace en el Burgtheater de Viena. Ello obligó a posponer el estreno de La grotta di Trofonio, ópera de Antonio Salieri en la que interpretaría el papel de Ofelia. La noticia de su recuperación, cuatro meses después, fue celebrada por sus amigos con una breve cantata titulada en italiano: 'Per la ricuperata salute di Ofelia'. El libreto estuvo a cargo de Lorenzo da Ponte, mientras que la música era una colaboración entre Mozart y Salieri, junto a un tal "Cornetti" que sería el seudónimo de alguien no identificado.

Esta obra ya estaba consignada por el catálogo Köchel, que ordena las composiciones mozartianas, con el número K. 477a, pero su libreto y partitura se consideraban perdidos. Hace unas semanas, sin embargo, Timo Jouko Herrmann, musicólogo especialista en Salieri, encontró una copia del libreto en el Museo Checo de la Música, en Praga. Su sorpresa fue mayor cuando le preguntaron si también quería la partitura.

La partitura completa será publicada por la editorial musical Friedrich Hofmeister de Leipzig.

El descubrimiento de esta colaboración entre Mozart y Salieri es especialmente significativo para mostrar ciertas afinidades estéticas entre ambos compositores, pero también para insistir en que su supuesta rivalidad fue sólo una idea de ficción de Pushkin, popularizada por la obra teatral de Peter Shaffer y la película de Miloš Forman (Amadeus, 1984).

La Fundación Mozarteum de Salzburgo ha anunciado que la recuperada cantata será estrenada en aproximadamente un mes, mientras que la partitura será publicada por la editorial Hofmeister de Leipzig.

Estudio del descubridor de la cantata sobre la música alemana de Salieri.

Es sabido que Mozart y Salieri compartieron escenario en Schönbrunn, en 1786, durante los estrenos de Der Schauspieldirektor y Prima la musica e poi le parole. Coincidieron después en Fráncfort para la coronación de Leopoldo II y asistieron juntos, en 1791, a una función de Die Zauberflöte en Viena.

lunes, 4 de enero de 2016

Exposiciones de arte destacadas para comenzar el 2016


Habiendo comenzado ya un nuevo año, vale la pena hacer un recuento de las exposiciones de arte que destacan para el 2016. Algunas continúan del año pasado, mientras que otras serán inauguradas en los próximos meses.

Arte renacentista

Hieronymus Bosch: Visiones de un genio
DEN BOSCH (Holanda) - Het Noordbrabants Museum
Del 13 de febrero al 8 de mayo

MADRID (España) - Museo Nacional del Prado
Del 31 de mayo al 11 de septiembre

El carro de heno (c. 1516, Museo Nacional del Prado) es una de las obras que se exhibirán del maestro neerlandés, influido por la filosofía mística de Meister Eckhart.
Con ocasión del quinto centenario de su muerte, el Noordbrabants Museum y el Museo Nacional del Prado organizan la mayor exhibición que se haya hecho de las obras de Hyeronimus Bosch (El Bosco), uno de los más sugerentes y reconocidos pintores flamencos de inicios del Renacimiento. La exhibición, que cuenta con obras prestadas del Museo del Prado (como el tríptico El carro de heno, c. 1516), del Louvre (como La nave de los locos, 1500-1510) y de la Gallerie dell'Accademia de Venecia (como la Visión del Más Allá, c. 1486), tendrá lugar en su pueblo natal, Den Bosch, hasta el mes de mayo, luego de lo cual se trasladará a Madrid. La muestra cuenta además con doce paneles recién restaurados por diversas instituciones en el marco del Bosch Research and Conservation Project, polémico por haber cuestionado la autoría de algunas de las obras antes aceptadas como indudablemente propias de El Bosco. Por último, también de mayo a septiembre, pero en Berlín, se llevará a cabo una muestra de pintores influidos por El Bosco durante los dos siglos siguientes:

Hieronymus Bosch and his Imagery in the 16th and 17th Centuries
BERLÍN (Alemania) - Gemäldegalerie
Del 31 de mayo al 11 de septiembre


In the Age of Giorgione
LONDRES (Reino Unido) - Royal Academy of Arts
Del 12 de marzo al 5 de junio

El atardecer (Il tramonto), 1506-1510. The National Gallery, London.
En la Venecia de principios del siglo XVI, cuando Bellini dominaba en el arte de la ciudad, un grupo de jóvenes empezaron a desarrollar nuevas propuestas mientras eran visitados por Durero y Da Vinci. El más conocido de ellos es Tiziano, pero antes de él estuvo el misterioso Giorgione. Esta exposición busca develar la red de influencias que se generó en ese grupo y que moldearon el nuevo arte veneciano a partir de su primer exponente, muerto prematuramente pero que dejó un intenso legado. Junto a las de Giorgione se exponen obras de Bellini, Durero, Tiziano, Sebastiano del Piombo, Lorenzo Lotto y Giovanni Cariani, entre otros. En esas obras, a través del retrato, la pintura religiosa y el nuevo género de los paisajes, se constituyeron la belleza idealizada, la fuerza expresiva y el uso sensual del color que caracterizaron a la pintura del Renacimiento veneciano.


Adriaen van de Velde: Maestro del paisajismo holandés
AMSTERDAM (Holanda) - Rijksmuseum
Del 24 de junio al 18 de septiembre

Landscape with horses and cattle, 1669. Frits Lugt Collection.
Adriaen van de Velde (1636-1672) es uno de los más grandes artistas del Siglo de Oro holandés. Sin embargo, su nombre es apenas conocido por el público en general. Por eso el Rijksmuseum exhibirá 25 pinturas y 40 dibujos que muestran su maestría y su influencia en el desarrollo del paisajismo, a pesar de su corta vida.


Hubert Robert, 1733-1808
PARÍS (Francia) - Musée du Louvre
Del 7 de marzo al 30 de mayo

WASHINGTON DC (Estados Unidos) - National Gallery of Art
Del 26 de junio al 2 de octubre

Luego de la Revolución francesa, Hubert Robert, pintor cercano a Luis XVI, sobrevivió por suerte al régimen de Robespierre, cuando los guardias mandaron a la guillotina al hombre equivocado. Tras la conversión del Palacio del Louvre en Museo Nacional, se le nombró como asesor artístico.


Beyond Caravaggio
LONDRES (Reino Unido) - National Gallery
Del 12 de octubre al 15 de enero de 2017

"Más allá de Caravaggio" es la primera gran exhibición en Reino Unido dedicada a explorar el influjo de las obras del pintor realista entre sus contemporáneos y seguidores. Artistas como Gentileschi, Valentin y Honthorst, entre otros, bebieron diversos aspectos de su obra, ayudando a consolidar el movimiento que se conoció como "caravaggismo", el cual motivó la respuesta del maniqueísmo.


Arte romántico

Charles Gleyre (1806-1874): the Repentant Romantic
PARÍS (Francia) - Musée d’Orsay
Del 10 de mayo al 11 de septiembre

Les Romains passant sous le joug, 1858. Musée cantonal des Beaux-Arts.
Se trata de la primera exposición enteramente dedicada al pintor suizo en suelo francés, a pesar de ser bien conocido que por el influyente taller de Gleyre en París pasaron jóvenes artistas como Auguste Renoir y Claude Monet. Más allá de su claro academicismo decimonónico, por el cual ha sido a veces menospreciado, la muestra busca resaltar los elementos pasionales, violentos y orientalistas en medio de sus temas mitológicos, como precedentes de la radicalización de esos mismos elementos en el arte de fines del siglo XIX. Así, en lugar de oponer sencillamente modernismo y Romanticismo, la exposición apuesta por una más sutil línea de continuidad.


City of the Soul: Rome and the Romantics
NUEVA YORK (Estados Unidos) - Morgan Library and Museum
Del 17 de junio al 11 de septiembre


The Birth of Modernity: the Art of Drawing in the 19th Century from C.D. Friedrich to Van Gogh
BERLÍN (Alemania) - Kulturforum
Del 23 de septiembre al 15 de enero de 2017


Arte moderno

Andrzej Wróblewski: Verso / reverso
MADRID (España) - Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Hasta el 28 de febrero

Chófer (Chófer azul), 1948. Colección particular, Varsovia.
Andrzej Wróblewski (1927-1957) es, a pesar de su corta vida, uno de los artistas polacos más importantes del siglo XX. Esta muestra, la primera retrospectiva fuera de su país, permite contemplar su obra más allá de los tópicos reduccionistas del realismo socialista o del arte periférico, a través de los cuales se ha estudiado hasta época reciente el arte de los países en la órbita soviética. Wróblewski fue un artista capaz de trabajar en los límites entre la abstracción y la figuración, de combinar la invención formal con el análisis de la vida cotidiana y de sus límites –la degradación de la guerra y de la política dictatorial– a partir de un profundo compromiso humano y político. La exposición se centra en sus pinturas de doble cara (pintadas por ambos lados: recto y verso), y en dos periodos diferentes del trabajo del artista: sus inicios a finales de los años cuarenta, cuando busca un lenguaje propio, y el final, cuando desencantado con la política del socialismo real intenta redefinir su obra tanto formal como temáticamente.


Matisse y su tiempo
TURÍN (Italia) - Palazzo Chiablese
Hasta el 15 de mayo


Decía: "Sueño con un arte equilibrado, puro, tranquilo". Matisse pasó por todas las vanguardias, de un modo menos disruptivo que Picasso, pero dejando igualmente obras intensas, en las que el tema ya no es la figura, sino la línea, delgada y limpia, serpenteando naturalmente entre los colores más puros y sensuales. El Centro Pompidou ha seleccionado 50 obras de Matisse para su exposición en Turín, colocadas junto a otras obras de Picasso, Renoir, Bonnard, Modigliani, Miró, Braque, entre otros. Con ello no sólo se reconstruye el contexto del arte en la primera mitad del siglo, sino que se perfila también su influencia en artistas de generaciones posteriores, incluido el expresionismo abstracto.


Theo van Doesburg: una nueva expresión de la vida, el arte y la tecnología
BRUSELAS (Bélgica) - Palais de Beaux Arts
Del 26 de febrero al 29 de mayo

Contra-Construction Project, Axonometric, 1923. MoMA.
Compañero y también rival de Mondrian, con quien fundó en 1917 el movimiento De Stijl, Theo van Doesburg fue uno de los pilares de las vanguardias de inicios del siglo XX. El Palais de Beaux Arts de Bruselas exhibe una muestra que se propone revalorizar el importante papel artístico y teórico de este incansable promotor de la abstracción, que en París se adhirió a la poesía dadaísta y que en Weimar enseñó nuevos enfoques sobre la belleza a los arquitectos de la Bauhaus, extendiendo su influencia a la pintura, la arquitectura y el diseño de muebles, modas e interiores.


Edgar Degas: a Strange New Beauty
NUEVA YORK (Estados Unidos) - Museum of Modern Art (MoMA)
Del 26 de marzo al 24 de julio

Homme et femme, en buste, c. 1877–1880. British Museum.
Degas es más conocido como pintor y cronista de ballet; sin embargo, su trabajo como grabador revela el alcance de su experimentación artística. A mediados de la década de 1870, se introdujo al monotipo, proceso de dibujo en tinta sobre una placa de metal que luego se ejecuta a través de una prensa y que por lo general resulta en una sola impresión. Cautivado por el potencial del monotipo, Degas se sumergió en la técnica con enorme entusiasmo, llevándola a extremos radicales. Así amplió las posibilidades del dibujo, creó superficies con una mayor sensación de tacto e inventó nuevos medios para nuevos temas, desde bailarines en movimiento hasta el resplandor de la luz eléctrica, desde mujeres en situaciones íntimas hasta efectos meteorológicos. El monotipo también le permitió experimentar con imágenes que podía reelaborar. Este proceso de repetición y transformación le sirvió para extender su estudio de la forma, dejando al descubierto un nuevo tipo de obra que no trata de llegar a un término, sino de innovar permanentemente. La exposición incluye aproximadamente 120 monotipos raramente vistos, junto a unos 50 cuadros, dibujos, pasteles, esbozos y grabados en los que Degas buscó capturar el espíritu de la vida urbana, así como maneras nuevas y atrevidas de representar el cuerpo.


Wilfredo Lam
MADRID (España) - Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Del 5 de abril al 15 de agosto


Paul Klee: la ironía en obra
PARÍS (Francia) - Centre Pompidou
Del 6 de abril al 1º de agosto

Insula dulcamara, 1938. Zentrum Paul Klee.
Paul Klee (1879-1940) es una de las figuras fundamentales del arte moderno. El Centro Pompidou le dedicará una exposición, en colaboración con el Zentrum Paul Klee de Berna, que gira en torno a la ironía romántica. Entender la obra de Klee a través de este prisma, con sus nociones de sátira y parodia, invita a una lectura sin precedentes de su evolución artística y estética en 250 obras, desde los dibujos satíricos y caricaturas de su infancia hasta sus años de crisis (1935-1940), pasando por el cubismo, el constructivismo y la Bauhaus.


Kandinsky, Marc and Der Blaue Reiter
BASILEA (Suiza) - Fondation Beyeler
Del 4 de septiembre al 15 de enero de 2017


Foreign Gods: Tribal Art in the Context of Modernism
VIENA (Austria) - Leopold Museum
Del 23 de septiembre al 9 de enero de 2017

Max Pechstein, Naturaleza muerta con estatuas negras, 1918. Leopold Museum.
El arte tribal ha sido fundamental en el giro que tomó el arte occidental a inicios del siglo XX. Pablo Picasso, Amedeo Modigliani, Emil Nolde, Max Ernst y Max Pechstein, entre otros, fueron notoriamente influenciados por él, tomándolo como un modelo de lo que el arte moderno debía ser o lograr transmitir. El Leopold Museum exhibirá obras de estos artistas en paralelo con 200 objetos de arte tribal de la colección que perteneció a Rudolf Leopold.


Yves Klein
LIVERPOOL (Reino Unido) - Tate
Del 21 de octubre al 12 de marzo de 2017


Arte contemporáneo

Carsten Höller: Doubt
MILÁN (Italia) - Hangar Bicocca
Del 7 de abril al 31 de julio


Carsten Höller (Bruselas, 1961) se inspira en la investigación científica y la experimentación para explorar y transformar el espacio de la exposición a través de instalaciones y esculturas que desafían la percepción del observador y ponen en cuestión la idea misma del arte. Doubt presenta una amplia selección de obras históricas y nuevos proyectos que alteran las sensaciones físicas y psicológicas de los ciudadanos y que desestabilizan las certezas del mundo que les rodea.


Peter Fischli y David Weiss
NUEVA YORK (Estados Unidos) - Solomon R. Guggenheim Museum
Del 5 de febrero al 20 de abril

De la serie de fotografías titulada "Equilibres".


Marcel Broodthaers
NUEVA YORK (Estados Unidos) - Museum of Modern Art (MoMA)
Del 14 de febrero al 15 de mayo

White Cabinet and White Table, 1965. MoMA.
Marcel Broodthaers (1924-1976) es uno de los artistas contemporáneos más apreciados por la crítica de arte y por los propios artistas. Sin embargo, es también uno de los menos conocidos por el público en general. En vista de ello, el MoMA ha querido organizar en Nueva York una retrospectiva del artista, cineasta y poeta belga, con alrededor de 200 obras suyas en distintos medios y formatos.


Christo: The Floating Piers
Lago d'Iseo (Italia)
Del 18 de junio al 3 de julio

The Floating Piers (proyecto para el lago Iseo), 2014.

The Floating Piers (proyecto para el lago Iseo), 2014.
El artista de origen búlgaro, cuyas intervenciones artísticas (creadas con Jeanne-Claude, que murió en 2009) causan no poca sorpresa, especialmente por su carácter efímero, regresa a Italia después de 40 años para hacer un paseo de dos kilómetros en tierra y otros tres en diques flotantes, cubiertos con 90 mil metros cuadrados de tela de poliamida brillante amarilla. Se espera que esta estructura temporal sea utilizable por más de 17 mil visitantes al mismo tiempo.


Cy Twombly
PARÍS (Francia) - Centre Pompidou
Del 30 de noviembre al 24 de abril de 2017

Blooming, 2001-2008. Fondazione Nicola del Roscio.
El Centre Pompidou le dedicó en 1988 una retrospectiva y en 2004 realizó una muestra de 50 años de sus dibujos. En 2016-2017 se prevé una gran retrospectiva de toda su obra. Se trazará toda la carrera del artista estadounidense, que murió en 2011, caracterizado por sus garabatos, caligrafías y grafitis de gran formato.


Robert Rauschenberg
LONDRES (Reino Unido) - Tate Modern
Del 1º de diciembre al 2 de abril de 2017

Monogram, 1955-1959. Moderna Museet.
Moviéndose entre la pintura, la escultura, la fotografía, la impresión, la instalación y la performance, Robert Rauschenberg se negó a aceptar límites convencionales en su arte y en su vida. El Tate Modern albergará una amplia retrospectiva de toda su trayectoria artística.


Fotografía

Martín Chambi
LIMA (Perú) - Museo de Arte de Lima (MALI)
Hasta el 14 de febrero

Víctor Mendívil con Juan de la Cruz Sihuana en el estudio. Cusco, 1925. Copia por Víctor Chambi y Edward Ranney (1978). Archivo Martín Chambi.
El MALI exhibe, desde el año pasado, una gran retrospectiva dedicada al notable fotógrafo puneño Martín Chambi (1891-1973). Son cerca de 400 fotografías y documentos que incluyen autorretratos, retratos de estudio, imágenes del Cusco moderno y de sitios arqueológicos como Machu Picchu. A ello se suman registros etnográficos, postales, cámaras fotográficas y documentos de época. Además de mostrar la evolución de su trabajo fotográfico, la exposición logra inscribir a Chambi, con rigor y precisión, dentro del movimiento indigenista de los años 1920 y 1930.


Kurt Klagsbrunn, un fotógrafo humanista en Río (1940-1960)
RÍO DE JANEIRO (Brasil) - Museu de Arte do Rio
Hasta el 16 de febrero

Pausa para o café. Minas Gerais, 1947. Coleção Marta e Victor Klagsbrunn.


Daido Moriyama
PARÍS (Francia) - Fondation Cartier pour l’Art Contemporain
Del 6 de febrero al 29 de mayo


Moriyama es una de las figuras más importantes de la fotografía japonesa contemporánea. Nacido cerca de Osaka, en 1938, fue testigo de los espectaculares cambios que se desplegaron en Japón en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial e hizo de ello uno de los principales temas de su obra. Pero Moriyama también inventó un nuevo lenguaje visual en sus trabajos a partir de mediados de la década de 1960. Frenético y atormentado, representó una realidad granulada, borrosa y fuera de foco. En 2004, la Fondation Cartier organizó una exposición individual sobre sus trabajos en blanco y negro. Su menos conocida fotografía en color será la protagonista en esta nueva exposición, en la que revela, en su peculiar mirada, los barrios subterráneos de Tokio.


Robert Mapplethorpe
LOS ANGELES (Estados Unidos)
Del 15 de marzo al 31 de julio - J. Paul Getty Museum
Del 20 de marzo al 31 de julio - Los Angeles County Museum of Art


Diane Arbus: In the Beginning
NUEVA YORK (Estados Unidos) - The Met Breuer
Del 12 de julio al 27 de noviembre

The Backwards Man in his Hotel Room, N.Y.C., 1961. The Estate of Diane Arbus.
Aunque actualmente es ya una fotógrafa reconocida en todo el mundo, la neoyorquina Diane Arbus (1923-1971) tuvo que lidiar con una estética del retrato fotográfico que en su momento era sumamente limitada, tanto respecto del contenido como formalmente. Basta recordar que un visitante escupió sobre una de sus fotografías expuestas en el MoMA en 1967. Se trataba de su "A young man in curlers at home on West 20th Street" (1966). Incluso intelectuales como Susan Sontag rechazaban su obra calificándola de explotadora, inhumana y anti-patriótica. Inspirada por Brassaï, por Weegee y especialmente por su mentora, Lisette Model, Arbus retrató a gemelos, enanos, prostitutas, albinos, travestis, ciegos, parejas extrañas e incluso a personas comunes y normales capturadas en ese preciso gesto o aspecto que acerca a cualquiera a verse extraño, anormal. Arbus no era explícita y por ello sus retratos no caen en la crudeza ni en el ridículo. Hay más bien algo perturbadoramente ambiguo en sus composiciones, que eran siempre muy cuidadosamente preparadas, y en sus sujetos. Ese trabajo de preparación y edición, que se aprecia en sus hojas de contacto, es generalmente desconocido. Lo es también su obra temprana (1956-1962), compuesta por fotografías de moda y pequeños proyectos personales. Esta exposición tiene por objeto mostrar esos primeros retratos, ya independizada de su marido, en los que se aprecia su disciplinado trabajo en busca de un estilo personal. Son alrededor de 105 fotografías, de las cuales muy pocas han sido antes publicadas.

domingo, 1 de noviembre de 2015

La noche embrujada de Charles Ives



Leonard Bernstein decía que nadie había representado el sonido propiamente estadounidense mejor que aquél que lo fundó a inicios del siglo XX: el poco conocido, estudiado y comprendido Charles Ives. Y es cierto. Ese sonido deudor de la vieja tradición europea pero completamente fresco, libre, explorando territorios desconocidos, salvajes...

El temor a la brujería es un temor a lo que se esconde debajo de nuestra muy cómoda razón y de nuestra moral. Se le puede llamar inconsciente, si se quiere, pero es sencillamente la nada sobre la cual construimos nuestros castillos. Creemos que hay una sólida roca donde, en el fondo, no hay nada. La mayoría de nosotros necesita escapar de esa nada que nos aterroriza sometiendo al absurdo todas nuestras convicciones, aun cuando eso suponga encerrarnos en una prisión de certezas ficticias, contentarnos con la luz muerta de lo fijo. De vez en cuando, sin embargo, surge un espíritu libre como el de Ives, uno que renuncia a esa prisión autocomplaciente y se sumerge en aquello que no conoce con sus mejores armas. En realidad, no es un espíritu tan libre, porque no tiene opción, como bien sabían los griegos trágicos: no podría hacer algo distinto. Quien está destinado a quebrar las reglas, no dejara de hacerlo aunque ellas le prometan un paraíso y aunque ello sólo pueda llevarlo a quebrarse él mismo. En todo caso, así, bien entendida, la libertad del espíritu estadounidense no es sino ésa, que aparece con claridad y contundencia en el sonido moderno de Ives, ese que se dirige a parques oscuros y preguntas sin respuesta.

Quizás Ives lo sabía, precisamente, porque su máscara cotidiana era la venta de seguros. Era un vendedor exitoso, por cierto, pero eso debe haberlo ayudado a percibir la fragilidad de todo empeño humano. Lo mejor que uno puede hacer dentro de esa pequeña parcela que se nos concede es jugar con la mayor libertad que podamos. Por eso Ives no busca desconcertar sin más, como puede quererlo cualquier atonalista, sino que lo suyo es hacer que la escucha que nos es familiar se vuelva la menos familiar y cómoda de las escuchas. Tal como le sucedía seguramente a él mismo, a partir de ese viejo sonido de las bandas que escuchó en su infancia, en su Connecticut natal. Este es el sentido de su politonalidad. Su elemento y sus herramientas son clásicas, pero lo que hace con ellas nos conduce a lo que Bernstein llamaba un "auténtico primitivismo"; uno que no puede pasar por ser simple falta de talento, como en muchos otros casos. Cuánto derroche de talento hay, más bien, en su música, Incluso en los poco más de dos minutos que duran aquellos breves e impetuosos sonidos con que nos presenta esa noche que saca a la luz, como una máscara o un disfraz, aquello que no es sino la oscura realidad que negamos y frente a la cual vivimos de espaldas. Lo que creemos real, normal, consciente, domeñable... no son sino otros disfraces que nos ponemos a diario para no encontrarnos de pronto en esa noche: la noche de todos los valores y de todas las reglas.

Qué cerca está Ives de abismarnos en esa noche, pero ella pasa como si hubiese sólo sido un sueño, una pesadilla, un embrujo, y podemos seguir viviendo. Solamente que, esta vez, un poco más libres. Ives sabía que eso es lo que finalmente importa.



sábado, 15 de agosto de 2015

Cursos sobre música metal en universidades


Los programas académicos sobre música popular están aumentando de modo considerable en los últimos años en diversas universidades, principalmente europeas y norteamericanas, abarcando géneros que, aunque poseen algunas décadas de antigüedad en la historia de la música, no se abordaban al no ser incluidos dentro de las expresiones folclóricas tradicionales. Dentro de ellos, los géneros que cada vez adquieren más presencia son el blues, el rock, el punk y el metal. A continuación ofrezco una lista de algunos de los cursos que se están realizando sobre metal en algunas universidades de todo el mundo. Esta información puede ser útil para quienes pudiesen estar interesados en llevar cursos de intercambio. Por eso sólo se toma como referencia los cursos dictados en los últimos cinco años. La lista, desde luego, no puede ser permanentemente actualizada, pero será ampliada en cuanto tenga información de más cursos.




ALEMANIA

Humboldt-Universität (Berlín)
Thomas Hilder - "Von Joik bis Viking Metal. Was ist 'Nordisch' an nordischer Musik"
2015, semestre de verano, seminario (alemán)
2013, semestre de verano, seminario (inglés)

Georg-August-Universität (Gottinga)
Britta Lesniak - "Hardcore, Metal, Punk: 'Harte' Musik aus Perspektive der kulturellen Musikwissenschaft"
2014-15, semestre de invierno, seminario

Universität Siegen (Siegen)
Florian Heesch - "The Art of Dying: Der Tod im Heavy Metal"
2014-15, semestre de invierno, seminario

Florian Heesch - "Gewalt und Aggressivität im Heavy Metal"
2013-14, semestre de invierno, seminario

Universität Hildesheim (Hildesheim)
Thomas Hilder - "Von Joik bis Black Metal. Was ist 'Nordisch' an nordischer Musik"
2014-15, semestre de invierno, seminario (alemán)
2012-13, semestre de invierno, seminario (inglés)

Stefan Wurz - "Die Musik des Metal"
2012-13, semestre de invierno, seminario con prácticas

Johannes-Gutenberg-Universität (Mainz)
Thorsten Hindrichs - "Welcome to my Nightmare: Heavy Metal und Theatralität"
2014, semestre de verano, seminario

Ernst Moritz Arndt Universität (Greifswald)
Martin Loeser - "Heavy Metal"
2014, semestre de verano, seminario

Westfälische Wilhelms-Universität (Münster)
Magnus Nilsson - "Skandinavischer Heavy Metal"
2014, semestre de verano, seminario

Hochschule für Musik Franz Liszt (Weimar)
Wolf-Georg Zaddach - "The Number of the Beast. Vom Hardrock zum Extreme Metal von 1970 bis 2013"
2014, semestre de verano, seminario

Ludwig-Maximilians Universität (Munich)
Angelika Möller - "'This is Spınal Tap': Heavy Metal and Hard Rock in American Popular Culture"
2014, curso

Universität Köln (Colonia)
Marcus Erbe - "Extreme Metal: Theoretische Perspektiven auf eine marginale Musikkultur"
2013, semestre de verano, seminario

Marcus Erbe - "Post/Hard/Metal/Death/Core und (k)ein bisschen heavy? Prozesse der Stabilisierung und Destabilisierung musikalischer Genres"
2009-10, semestre de invierno, seminario

Universität für Musik und darstellende Kunst (Graz)
Charalampos Efthymiou - "Hard Rock und Heavy Metal: Musikhistorische und -analytische Aspekte des 'harten' Sounds der 70er, 80er und 90er Jahre"
2012-13, semestre de invierno, lecciones
2012, semestre de verano, lecciones

Folkwang-Hochschule (Essen)
Andreas Jacob - "Hard Rock/Heavy Metal"
2012, semestre de verano, seminario

Hochschule für Musik Theater und Medien (Hannover)
Florian Heesch - "Seek & Destroy: Aggression und Gewalt im Heavy Metal"
2011-12, semestre de invierno, seminario

Hochschule für Musik (Colonia)
Dietmar Elflein - "The History of the Beast: Voraussetzungen und Entwicklungslinien des Heavy Metal (Blockveranstaltung)"
2011-12, semestre de invierno, seminario

Hochschule für Musik (Detmold)
Simon Brinkmann - "'In your fuckin´ face!': Stilanalysen gegenwärtiger Hardcore- und Metalszenen"
2009, semestre de verano, seminario


AUSTRIA

Universität Wien (Viena)
Nikolaus Urbanek - "Lachenmann auf dem iPod. Metallica im Konzerthaus? Aktuelle Herausforderungen der Musikphilosophie"
2014, semestre de verano, seminario


BRASIL

Universidad Federal Fluminense (Niterói)
Melina Santos - "Theory of Heavy Metal"
2015, curso


CANADÁ

University of Calgary (Alberta)
Brad Mahon & Ralph Maier - "History of Heavy Metal"
2013, semestre de invierno, curso


FINLANDIA

University of Helsinki (Helsinki)
Paolo Ribaldini - "Heavy Metal Music in Contemporary History and Society"
2015, curso


UK

New College Nottingham (Nottingham)
Heavy Metal Degree
Desde 2013, carrera de dos años


USA

Miami University (Ohio)
Brian Kirkmeyer - "Metal on Metal: Engineering and Globalization in Heavy Metal Music"
2009-2015, curso

Columbia University (Nueva York)
Juliet Forshaw - "Heavy Metal: A Music, Culture, and Philosophy of Negativity"
2013, seminario

jueves, 21 de mayo de 2015

La respuesta de Toscanini (Kleiber) a Celibidache desde el Paraíso



Scherzo de la Tercera de Bruckner, en la inmejorable versión de Celibidache

Son bien conocidas las opiniones, no precisamente lisonjeras, con que el gran director Sergiu Celibidache se refería a casi la totalidad de sus colegas. Declarado seguidor del budismo zen (véase al respecto el documental Le Jardin de Celibidache, dirigido por su hijo), el director rumano no se reservaba sus severos juicios cuando se los pedían. Muchos de ellos constan en una entrevista que dio en 1989 a la revista Der Spiegel. Allí dijo que Herbert von Karajan, sin duda el más afamado director del siglo pasado, que le ganó con una jugada astuta la sucesión de Furtwängler en Berlín, era "horrible, o es un hombre de negocios o es que no puede oír". Hans Knappertsbusch, que para algunos tiene la mejor versión de la tetralogía wagneriana, le parecía un escándalo, "la negación de la música hasta lo inconcebible". A Karl Böhm, dirigiendo a Mozart, lo calificó como "un saco de patatas, no ha dirigido una sola nota de música en su vida". Del italiano Arturo Toscanini pensaba que fue "una mera fábrica de notas". Claudio Abbado era para él un director absolutamente falto de talento, "un tormento", a lo que agregaba que él podía sobrevivir tres semanas sin comer pero que, con tres horas en un concierto de Abbado, le daba un infarto de miocardio. Riccardo Muti le parecía en cambio algo talentoso, pero un ignorante. A Zubin Mehta y Leonard Bernstein los consideraba ajenos a su mundo. E incluso de un filósofo, de Theodor W. Adorno, opinaba que había sido el mayor charlatán de la historia.

Sergiu Celibidache

Al menos en lo de Adorno tenía razón (y es entendible la discrepancia desde su aproximación fenomenológica a la música en general y a la dirección orquestal en particular), pero, volviendo sobre los directores, uno al que Celibidache no se refirió y que era no menos radical y perfeccionista, aunque sí mucho más reservado, el alemán Carlos Kleiber, dejó su habitual silencio para enviar una respuesta al Der Spiegel. En ella afirmaba haber recibido un telegrama desde el Paraíso, dirigido a Celibidache y firmado por Toscanini. Sin más, el texto de dicho telegrama era el siguiente:

Arturo Toscanini

Télex de Toscanini (Cielo) a Celibidache (Munich) 
¡Querido Sergiu!
Hemos leído de ti en Der Spiegel. Eres irritante, pero te perdonamos. No nos queda otro remedio: el perdonar aquí pertenece al buen tono. 
Charlie-Sacodepatatas (1) ha levantado algunas objeciones, pero cuando Kna (2) y yo le hemos asegurado que él es musical, ha dejado de lamentarse. Wilhelm (3) se obstina ahora en afirmar de improviso que jamás ha oído tu nombre. Papá Joseph (4), Wolfgang Amadeus (5), Ludwig (6), Johannes (7) y Anton (8) dicen que ellos prefieren los segundos violines en el lado derecho, y que tus tempi son todos erróneos. Pero realmente eso les importa una mierda. Aquí arriba no pueden a uno importarle esas cosas una mierda, el Jefe no lo quiere. 
Un viejo maestro zen que vive aquí al lado dice que has entendido el budismo zen del todo equivocadamente. Bruno (9) se ha puesto medio malo de la risa leyendo tus observaciones. Tengo la sospecha de que comparte en secreto tu juicio sobre mí y sobre Charlie. Para variar, quizá podrías decir también algo ordinario sobre él, si no, va a sentirse excluido.
Lamento decírtelo, pero aquí todos andamos locos por Herbert (10), los directores están incluso un poquito celosos de él. Apenas vamos a poder aguardar quince o veinte años para darle cordialmente la bienvenida. Pero se dice que allí donde irás se cocina mejor, y que allá abajo las orquestas ensayan innecesariamente. Incluso hacen pequeñas faltas adrede, con lo que podrás corregirlas por toda la eternidad. Estoy seguro de que eso te gustaría, Sergiu.
Aquí arriba todos los ángeles leen directamente de los ojos de los compositores, y nosotros, los directores, sólo tenemos que escuchar. Sólo Dios sabe cómo he llegado yo hasta aquí.
Te deseo que lo pases muy bien, con todo afecto,
Arturo

(1) Karl Böhm (2) Knappertsbusch (3) Furtwängler (4) Haydn (5) Mozart (6) Beethoven (7) Brahms (8) Bruckner (9) Bruno Walter (10) Karajan


Carlos Kleiber

domingo, 15 de marzo de 2015

Compositoras contemporáneas (1)



"Delianmode", ilustración de Brigitte Archambault en homenaje a Delia Derbyshire

Uno de los espacios donde las mujeres han sido tradicionalmente excluidas es el de la Historia de la música académica. Evidentemente, tal exclusión es consecuencia también de que por mucho tiempo se les negase toda capacidad para componer música, así como en ocasiones incluso para ejecutarla. En plena modernidad, en 1686, el papa Inocencio XI dictaba aún que "ninguna mujer [...] con ningún pretexto debe aprender música [...ni] tocar ningún tipo de instrumento musical" porque la música afectaba a "la modestia que corresponde al sexo femenino, porque las mujeres se distraen de las funciones y las ocupaciones que les corresponden". El prejuicio era tanto contra la sensualidad de la música como contra la sensibilidad de la mujer: ambas juntas, desprovistas del orden racional que era exclusivamente masculino, estaban perdidas. La idea de que las mujeres eran por naturaleza (es decir, inevitablemente) dominadas por sus sentimientos iba perfectamente asociada con aquella de que la música debía seguir un orden racional, un canon que ellas no podían distinguir armónicamente, sino a lo más de un modo intuitivo dejándose llevar por la melodía. A pesar de ello, hubo innumerables casos de compositoras relevantes que no han sido reconocidas por un prejuicio que expresó muy bien a inicios del siglo XX el director inglés sir Thomas Beecham: "No hay compositoras, nunca las hubo y posiblemente nunca existirán".

Esto, afortunadamente, ha cambiado. No sólo porque, más allá de tesis tan cuestionables como la de que habría sido Anna Magdalena Bach quien escribió las mejores obras de Johann Sebastian (acá se refuta eso sólidamente), cada vez se graban más obras de compositoras antiguas, sino también porque cada vez hay más nuevas compositoras. La igualdad de género es una lucha contemporánea, y es allí donde debemos preferentemente dirigir la mirada: hacia la música contemporánea. Precisamente una de sus virtudes es que en ella las mujeres están mejor representadas que en los anteriores 400 años de historia musical. Y es en ella donde tienen un horizonte de posibilidades creativas mucho más abierto que el de los viejos sistemas occidentales de la tonalidad y de la atonalidad.

Entre las compositoras que estoy siguiendo me gustaría referirme a las siguientes:


Meredith Monk



Junto al ensamble que formó, siguiendo el modelo de los que tenían sus colegas Steve Reich y Philip Glass, la neoyorquina Meredith Monk ha explorado nuevas y muy amplias texturas y formas vocales, cercanas a las texturas instrumentales minimalistas. Su primer álbum incluye a Dolmen Music (1979), obra que nos muestra con claridad y fuerza su sonido tan antiguo como moderno. Es como estar en la India y Nueva York a la vez. Lo suyo son técnicas vocales extendidas en las que se desenvuelve con maestría y que por eso suenan tan naturales y esenciales.



Galina Ustvolskaya



Elogiada por Ligeti, la rusa Galina Ustvolskaya decía estar de acuerdo con Schumann en que "el mejor método para hablar sobre la música es guardar silencio acerca de ella". Su música, ciertamente, impone el silencio. Es brutal, exasperantemente atractiva. Su Poema Nº 1 (1958) es más próximo a Shostakovich, que le enviaba sus más recientes composiciones para su aprobación y que le propuso matrimonio al parecer más de una vez. Por esos años, ellos iniciaron un juego de reconocimiento mutuo con un ida y vuelta de citas en torno a un motivo de la primera y no publicada versión de la Sinfonía Nº 9 de Shostakovich. Con el tiempo, Ustvolskaya se distanció de él para desarrollar un sonido propio de melodías trágicas y acordes martillados que escuchamos, por ejemplo, en su Sonata para piano Nº 6.



Kaija Saariaho



Alumna de Brian Ferneyhough y asociada al IRCAM (fundado por Pierre Boulez), la finlandesa Kaija Saariaho buscó nuevos sonidos mediante el análisis científico de los sonidos instrumentales y de los timbres, obteniendo música electrónica a partir de instrumentos clásicos o en diálogo con ellos. No obstante, lo que nos brinda no es mera música de laboratorio, sino que logra desarrollar atmósferas de tanta extrañeza y originalidad como también de exuberancia y belleza. Con el tiempo, le ha dado un mayor lugar a la melodía en sus composiciones, que incluyen obras para orquesta y destacadas óperas.



Delia Derbyshire



Cuando la inglesa Delia Derbyshire solicitó un puesto de trabajo en Decca Records, le contestaron que ellos no contrataban mujeres para sus estudios de grabación. Poco importaba que se acabara de licenciar en matemáticas y música. Derbyshire fue una compositora de música concreta, influida por Pierre Schaeffer, pionera en la música electrónica y la escultura sonora. Conocida por el tema musical de la serie televisiva Doctor Who, sus obras cubren un panorama muy amplio de experimentación con voces, instrumentos en cintas magnetofónicas, generadores de ruido blanco, osciladores de válvulas, filtros, grabadores de cinta abierta, montajes de sonidos..., y analizando las frecuencias, los ritmos, las tonalidades, los parciales, etc. Varias de sus creaciones en el Taller Radiofónico de la BBC fueron censuradas, ya que la emisora las consideraba lascivas y lujuriosas. Love Without Sound (1969) es el primer tema del álbum An Electric Storm, creado junto a David Vorhaus y Brian Hodson a partir de la manipulación de cintas analógicas y de sonidos obtenidos del sintetizador VCS3 Synthi EMS.



Olga Pozzi Escot



La peruana (a su pesar) Pozzi Escot es una de las compositoras americanas de mayor reconocimiento mundial. Inició su formación musical en Lima, perfeccionándose luego en los Estados Unidos y Alemania. Junto a Robert Cogan escribió Sonic Design: The Nature of Sound and Music. Su prestigio como musicóloga, además de como compositora, le ha llevado a ser editora en jefe de la revista Sonus y a ser conferenciante invitada en Harvard, Columbia, Princeton, y otras universidades de los Estados Unidos y Europa.



Judith Weir



A la escocesa Judith Weir le gusta contar historias épicas de grandes dimensiones (incluso si se basan en pequeños cuentos populares, como Miss Fortune), pero lo hace reduciendo sus ideas musicales y dramáticas a lo absolutamente esencial. Ella se concentra en unidades rítmicas, melódicas y armónicas mínimas. La saga del rey Harald, por ejemplo, es una ópera en tres actos que trata sobre la fallida invasión de Inglaterra por parte del rey Harald en 1066 y que implica la participación de miles de personajes, incluyendo al ejército noruego, pero que se basta con una soprano que va interpretando los diversos roles en poco más de diez minutos. Esa mezcla de sutileza y expresividad concentrada se destaca en todos sus dramas musicales y también en sus piezas instrumentales, como su Piano Concerto. En sus palabras: "Desde que nació el piano moderno, la composición de los conciertos para piano ha estado en un espiral inflacionario, y ahora es una forma musical asociada con el aspecto chocantemente fuerte de la música, que no es en general el tipo de música que me gusta escribir".



Bebe Barron



Junto a su esposo Louis, Bebe Barron (Charlotte May Wind) fue pionera de la música electrónica para cinta magnética. Nacida en Minneapolis, estudió junto al compositor y musicólogo experimental Henry Cowell. Tras casarse en 1947, la pareja se mudó a Nueva York, donde recibieron como regalo de bodas una grabadora de cintas, con la que empezaron a practicar en música concreta. Allí abrieron uno de los primeros estudios de música experimental en América, grabando a Henry Miller, Tennessee Williams, Aldous Huxley y Anaïs Nin leyendo sus obras, con lo que lanzaron la serie Sound Portraits en su sello Contemporary Classics. Mientras que Louis pasó la mayor parte de su tiempo construyendo circuitos, Bebe se concentró en la composición, cortando y pegando las cintas durante horas. Se hicieron especialmente conocidos a causa de su mezcla de sonidos que parecían provenientes de otro mundo y que componen la banda sonora de la película Forbidden Planet (1956). En su estudio, John Cage grabó su primera composición para cinta, Williams Mix, así como su Music for Magnetic Tape junto a Morton Feldman, Earle Brown y David Tudor. En una entrevista, la propia Bebe declaró que Cage les dio el sentimiento de que no tenían por qué haber reglas y que, junto a Varèse, los animaron haciéndoles notar que lo suyo era música y no sólo efectos sonoros.



Olga Neuwirth



Discípula de Luigi Nono y del espectralista francés Tristan Murail, la austriaca Olga Neuwirth es una destacada creadora de piezas orquestales y obras de cámara en las que mezcla con precisión y un sello personal muy diversas influencias a las que la compositora alude continuamente. Así, por ejemplo, No More resulta ser un viaje inesperado en el que se juntan Wagner, Schönberg, Varèse, Frank Zappa y otros referentes. Y el Concierto para trompeta "Miramondo Multiplo" tiene alusiones, muy cuidadosamente enlazadas, a Mahler, Händel, Stravinski y Miles Davis, entre otros. Neuwirth se apropia, pues, de la tradición en un sentido pleno. Una de sus obras más conocidas es su ópera Lost Highway, basada en la película homónima de David Lynch.



Sofía Gubaidulina


La rusa Sofía Gubaidulina ha afirmado que "No hay ocupación más importante que la recomposición de la integridad espiritual a través de la composición musical". Su música, en efecto, forma parte de lo mejor de la música sacra contemporánea, que tiene otros destacados exponentes en Messiaen, Pärt, Gorecki y Penderecki. El presupuesto temático de su fe, acaso por su vertiente mística, no ha sido óbice para que su música posea gran originalidad y angustia.