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Mostrando entradas de febrero, 2016

Nina Simone & David Bowie — For we are like creatures in the wind

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1974. Mayo 12. Por tercera vez se realizaba en Washington el "Human Kindness Day", festival en que unas 55 mil personas celebraban la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos. El orador principal era Muhammad Ali, pero el festival entero estaba dedicado ese año a Nina Simone. Las pocas fotografías y grabaciones que se conservan difícilmente pueden ocultar la extrema fragilidad de la aclamada "sacerdotisa del soul". Allí, mientras la gente entonaba su "Mississippi Goddam", convertido en himno por los activistas negros desde la célebre marcha de Selma, ella acaso revivía la dureza de esos años de prejuicios que sintió en carne propia, cuando se le dijo que tenía la nariz muy ancha y la piel muy oscura para ser una pianista de música clásica, y en los que se hizo lo suficientemente fuerte como para no sucumbir y, además, dar la pelea, como cuando se negó a tocar ante una audiencia de blancos si no se les permitía a sus padres sentarse en primera…

Umberto Eco: Cómo prepararse serenamente para la muerte

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Cómo prepararse serenamente para la muerte. Breves instrucciones a un eventual discípulo

Umberto Eco


No estoy seguro de decir algo original, pero uno de los mayores problemas del ser humano es cómo afrontar la muerte. Parece que tal problema es complicado para los no creyentes (¿cómo afrontar la Nada que nos aguarda después?), pero las estadísticas nos dicen que la cuestión preocupa también a muchísimos creyentes, los cuales creen firmemente que hay una vida después de la muerte y aún así piensan que la vida antes de la muerte es en sí misma tan placentera conservarla como desagradable abandonarla; por lo que anhelan, sí, llegar al coro de los ángeles, pero lo más tarde posible.
Me parece evidente que estoy planteando el problema de qué cosa significa ser-para-la-muerte, o también solamente reconocer que todos los hombres son mortales. Parece fácil en tanto que le concierna a Sócrates, pero se vuelve difícil cuando nos concierne a nosotros. Y el momento más difícil será aquél en el que…

Eduardo Chirinos, in memoriam

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Antes de dormir

Es tarde, pero quisiera decir algo.
                                                      Esa
música tardía, esos ecos que rebotan
en las piedras y crean silencios. No

no es eso exactamente:
                                    entre eco
y eco hay una música y en ella
un ladrido, un dolor, un golpe seco.

La palabra
que alguna vez borramos
vuelve a su lugar.
                             Como la música
tardía, como el silencio.

Pero no es eso tampoco. Escribir:

callar: cerrar los ojos. Ecos
que rebotan en las piedras y de nuevo
el ladrido, el dolor, el golpe seco.

No sé cómo explicarlo.

Pero es tarde
y en verdad no quiero decir nada.



Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)

Entrevista a Julio Cortázar por Alfredo Barnechea (1972)

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Entrevista a Julio Cortázar
Por Alfredo Barnechea
Aunque los lectores han hecho de Cien años de soledad su novela preferida, es probable que si los escritores votaran sobre la novela latinoamericana más influyente de este siglo, escogerían a Rayuela. Esa novela, y los cuentos de su autor, les abrieron a muchos de ellos las puertas de una lengua libre, de un castellano nuevo, extremadamente creativo e inteligente. Julio Cortázar subió a un barco en 1951 y abandonó Argentina para siempre. En París, donde residió desde entonces, trabajó al principio básicamente como traductor, mientras hilvanaba una de las grandes obras literarias de este siglo; uno de los frutos felices de ese oficio fue la maravillosa traducción de Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar. En los sesenta, París volvió a ser una fiesta, esta vez para los escritores de lengua española que convergieron allí.
Nacido en 1914 (el mismo año que Octavio Paz y que Camus), Cortázar era una especie de adelanto del ‘boom’. En es…