jueves, 13 de mayo de 2010

¿Se agotará el arte algún día? Una réplica escéptica a una pregunta absurda



Como señalaba Husserl (La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología transcendental), nuestra actitud naturalista (es decir, el fundamento anclado del cientificismo europeo) nos lleva con mucha facilidad a hacer un uso indiscriminado (y, por lo tanto, dogmatizante) del método matemático; olvidando que las matemáticas son sólo una idealización, con apariencia objetiva debido al formalismo con que las hemos concebido. ¿Cuál es el mayor exceso de dicha idealización? Kant lo observaba y criticaba ya con suma dureza: la creencia de que podemos, a través de ese método, conocer la realidad misma de la naturaleza, con la consecuencia casi inmediata de aumentar nuestra fe en que podemos predecirla (banalidad prometeica que se imagina libre de sus cadenas). Que las matemáticas son el lenguaje en el que está escrito el universo (Galileo), es una bonita metáfora, pero nada más que eso. Una metáfora poderosa en tanto capaz de impulsar las investigaciones científicas, sí, qué duda cabe, y Galileo ciertamente sabía de ello más que nuestros fenomenólogos actuales... Pero la fenomenología nos ha dado una lección frente a la cual las ciencias mismas no pueden retroceder: el valor y los límites de la subjetividad en todas nuestras constituciones de sentido acerca del mundo.

Lo curioso es cuando son los artistas mismos los que se dejan convencer por ese realismo ingenuo en el que caen a veces los científicos - y más aún las publicaciones de divulgación científica. Cierto novelista, por ejemplo, sostiene que, si el universo es finito, las posibilidades de creación artística deben también serlo por fuerza. Lo primero que cabría preguntarle es ¿desde qué paradigma -es decir, desde qué idealización- parte para decir que el universo es necesariamente finito? Luego, ¿hay unanimidad entre todos los científicos al respecto? Desde luego que no, porque la idea de universos paralelos, por ejemplo, no puede colocar en ese mismo sentido la finitud que desde el otro paradigma se le atribuye al nuestro: el total de todas las partículas del universo como un 1 seguido de 80 ceros. Y aún en el improbable caso de que todos se pusieran de acuerdo, podría objetarse que, a pesar de que las ciencias se han erigido como una superación respecto al temor religioso en los hombres, hay mayor sabiduría en la prudencia de un hombre religioso con aquello que estima fuera de su poder, que en aquel científico que no tiene conciencia de los límites de su razón.

Algo no menos curioso es que este literato, aun cuando Platón desacreditaría no sólo el conocimiento físico como verdadero, sino también su propia vocación artística, caiga sin embargo en una suerte de platonismo físico (valga la contradicción terminológica) al decir que "el arte es una copia de una copia", dado que, ante la finitud del universo, "la misión del arte no es buscar nuevas ideas sino expresar las mismas de maneras diferentes". Curiosa simplificación de la inspiración artística, esperable de cualquiera menos de un presunto artista. Su simplificación (tras la cual se oculta una unificación metafísica) sigue en términos de sonetos:
Un soneto es una composición poética que consta de catorce versos endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. Para construirlo poseemos, digamos, de 85.000 palabras en castellano. Así pues, el número de sonetos libres que se pueden llegar a componer es de un 1 seguido de 415 ceros (más que partículas en el universo).
Conclusión: a pesar de que el universo es finito, así como las posibilidades de creación, el tiempo del universo no sería suficiente para cubrir todas esas posibilidades. Decir esto, francamente, equivale a decir que la función poética es como la de un mero articulador mecanizado de palabras. El problema reside precisamente en que el arte -permítaseme decirlo en mayúsculas- NO ES UNA ACTIVIDAD MECÁNICA. Y sea dicho esto también a despecho de los esperpentos de "cadáveres exquisitos", rezagos de un mecanicismo groseramente inmiscuido en la literatura y confundido con la auténtica creación poética sólo por los pordioseros que no saben manejarse bien con las palabras, que apelan a cualquier recurso entusiástico y a una justificación meramente retórica.

La Biblioteca de Babel de Borges es un bello uso de nuestra capacidad imaginativa, pero un uso absolutamente determinado por nuestros propios límites, como bien sabía Borges el ciego. Llevar esa fantasía a una eventual consumación física a través de los números -como pretende este otro literato- es romper con el onanismo imaginativo que le dio origen, y es llevarla también a un terreno donde prima no la objetividad sino la ridiculez. Digan lo que digan los matemáticos, el arte es un continuo flujo que, cuando llega a la sensibilidad y al intelecto humano, es siempre distinto aunque tenga "iguales" dígitos. Dicho matemáticamente: 1 no es nunca igual a 1.

viernes, 7 de mayo de 2010

Seminario sobre poesía y filosofía: Ontología del discurso poético



A partir del JUEVES 27 DE MAYO, hasta el 26 de junio, realizaré por segunda ocasión (la primera fue en el 2008) mi Seminario sobre Poesía y Filosofía, que esta vez no estará orientado a brindar una aproximación general sobre cómo se han vinculado o distanciado ambos discursos desde Platón hasta Heidegger, sino que tendrá su foco en el estatuto ontológico de la poesía. Esto implica, desde luego, analizar lo que caracteriza al discurso poético en cuanto tal, pero también su alcance respecto de aquellos aspectos con los que la tradición metafísica ha caracterizado al saber filosófico. A continuación copio la sumilla y los temas generales de las siete sesiones.

SUMILLA:

El seminario tiene como objetivo principal analizar determinados aspectos de la creación y la interpretación poéticas, poniendo especial énfasis en aquellos que son de interés para una evaluación ontológica de la poesía. De esa manera, se espera que los participantes observen la (im)posibilidad y las características de la relación entre poesía y filosofía, mientras se analiza la naturaleza del discurso poético e igualmente lo que sucede en el sujeto cuando crea o lee poesía. En algunos casos se abordará también la producción poética de algunos de los filósofos presentados, para entenderla en relación con sus propias obras filosóficas.

SESIONES:

1. Introducción a una ontología poética
▪ La poesía como “grado previo” de la filosofía
▪ Materialidad e idealidad de la poesía
▪ Poesía y verdad

2. La inspiración y el “problema” del origen de la creación poética

3. Representación o expresión I: El poema como mímesis

4. Representación o expresión II: Vida y poesía

5. Verdad y mentira del poeta

6. Afección, comunicación y aprendizaje a través del poema

7. La belleza y el estatuto ontológico del poema

HORARIO:
Jueves de 12:00 a 14:00 horas.
Del 20 de mayo al 26 de junio

INFORMES E INSCRIPCIONES:
Centro Federado de Estudios Generales Letras

VACANTES LIMITADAS

martes, 4 de mayo de 2010

Cézanne: el maravilloso pero limitado poder de la percepción en el arte




Vemos el mundo como a través de un vidrio inquebrantable, y un vidrio algo borroso, además. Los mejores artistas han sido conscientes de ello, así como de que la libertad del artista no es irrestricta, sino que es, a final de cuentas, una libertad humana, una libertad entre cadenas. Han sido más los filósofos y los críticos de arte que los artistas mismos quienes no han tenido dicha conciencia de los límites del arte. ¿Por qué entonces la creación artística se concibe como imitación y desafío ante una creación divina? Porque esos límites no son determinados previamente, sino en la actividad misma. Incluso el artista los desconoce hasta que plasma sus ideas estéticas en una obra. Y porque es dirigiendo su actividad hacia la más total indeterminación que finalmente puede lograr una determinación genial. Por eso no hay nadie mejor que el artista para saber lo que es la auténtica libertad. Por eso también su actividad no está exenta de riesgo: precisamente porque esa apertura de su sensibilidad hacia el mundo es la más radical. Ni el sacerdote ni el metafísico le equiparan.

De esa apertura al mundo queda sin embargo una cierta insatisfacción, una cierta melancolía, como resultado de no poder unirse con él plenamente. La percepción tiene, en cierto sentido, preeminencia. Uno de los artistas que ha expresado con más belleza y claridad ese sentimiento ha sido Paul Cézanne, a través de un testimonio escrito así como con sus pinturas. En una carta a su hijo escrita en 1906, poco antes de morir, le escribe:
Debo decirte que como pintor mi visión de la naturaleza se ha vuelto más penetrante, pero siempre me resulta penosa la comprensión de mis sensaciones. No puedo alcanzar la intensidad que se revela ante mis sentidos. No tengo la magnífica riqueza de colorido que anima a la naturaleza. Aquí, en la orilla del río, los motivos artísticos se multiplican...
En ese mismo año encontramos expresiones pictóricas de lo que se ha dado en llamar "el último Cézanne" (desde que abandona París, en 1890). ¿Qué es lo que le caracteriza en ese período tardío de su obra? Nos basta con dos cuadros de toda una serie referida al mismo accidente geográfico:

Paul Cézanne, Monte Sainte-Victoire (1904-1906). Óleo sobre lienzo, 73,6 x 92 cm. Museo de Arte de Filadelfia.
 
Paul Cézanne, Monte Sainte-Victoire (1906). Óleo sobre lienzo, 63,5 x 82,5 cm. Kunsthaus, Zurich.
 
Tenemos dos versiones de un mismo paisaje: la montaña Sainte-Victoire en Aix-en-Provence, al sur de Francia. Evidentemente, Cézanne no intenta una precisión absoluta, acabada, en ninguna de ellas. No le interesa tampoco una representación realista que dé la ilusión de agotar las posibilidades de la realidad, ni parece tener interés alguno en apartarse de la figuración al modo en que después lo hará el abstraccionismo. Él se ubica en un punto intermedio, llamándonos la atención no sólo sobre el motivo percibido y luego representado, sino, fundamentalmente, sobre la percepción misma. Eso lo convierte propiamente en un pintor moderno: la mirada del arte se vuelve sobre nuestras facultades subjetivas. En ese sentido, estos óleos podrían haber sido titulados como aquellos otros de Magritte: la condición humana. Cézanne afirma que es tan intenso lo que percibe en la naturaleza, que cada pintura apenas si puede captar un pequeño aspecto de ella. Por eso, cual Sísifo empujando la roca, él vuelve a representar el mismo objeto una y otra vez.

Ahora bien, aunque se reconoce la influencia de Cézanne en el cubismo y en toda la pintura moderna, difícilmente hubiese seguido el camino de ésta, pues no le daba tanto lugar a la conceptualidad en el arte, que podía alejarlo demasiado de su naturaleza sensible (que es lo que nos ocurre con el arte contemporáneo). En Cézanne no prima el intelecto, sino la sensibilidad; es decir, la intuición sensible. Es la riqueza de esta intuición lo que él quería comunicar, y no una interpretación determinada acerca del paisaje o de sus sentimientos frente a éste. En las obras de sus últimos quince años constatamos el valor estético que pueden tener la duda escéptica o la critica del conocimiento, como sucederá con Magritte, pero de un modo claramente menos conceptual. Necesariamente estamos tras la reja de nuestra percepción, nos dice Cézanne, pero ese límite no es un empobrecimiento. Al contrario, con su arte hace ostensible la inmensa riqueza que puede resultar del límite. Sólo vemos algunos aspectos, algunos esbozos, algunos escorzos en detrimento de otros. Sin embargo, nuestra percepción tiene esa intensidad y no sólo respecto de los objetos artísticos, sino con todo objeto de la percepción; esto es, también con la belleza natural. No es que la belleza artística sea menos intensa que la belleza natural, que es lo que podría acá inferirse como hizo Hegel leyendo a Kant, sino que el arte es fundamentalmente aisthesis. El arte nos conecta con el mundo transformando, modificando nuestra mirada habitual del mismo. Si sólo tuviésemos un conocimiento natural de la realidad y el arte fuese un momento superado o una supraestructura de la misma, el mundo no tendría el maravilloso efecto que tiene sobre nosotros. Aquél que nos permite afirmar su belleza, a pesar de todas sus pesadillas y de todos sus cánceres.
 
 

domingo, 2 de mayo de 2010

VIII Festival Internacional de Música Antigua





Se viene consolidando el Festival limeño de música antigua que este año llega a su octava versión gracias a la Pontificia Universidad Católica del Perú y al Patronato Peruano de la Música. Las presentaciones más destacadas serán la del conjunto Ars Antiqua de París (Francia), la del clavicordio de Steve Barrell (EE.UU.), la de Música Ficta (España) y la del Conjunto Egidius Kwartet (Holanda). El ingreso en todas las sedes es gratuito. El programa es el siguiente:

2 al 13 de mayo 2010
Ingreso libre
Muestra de instrumentos rnusicales prehispánicos (MNAAHP)

Domingo 2
6:00 pm. Auditorio MNAAHP
Cuarteto Egidius (Holanda)

Lunes 3
7:30 pm. Auditorio MNAAHP
Coro Nacional de Niños del Perú

Martes 4
7:30 pm. Auditorio MNAAHP
Capilla de Nuestra Señora de la Asunción (Guatemala)

Miércoles 5
7:30 pm. Auditorio ICPNA Miraflores
Arion Consort (Perú)

Jueves 6
12:30 pm. Auditorio Derecho PUCP
Ensamble Barroco de Arequipa (Perú)

3:00 pm. Auditorio Humanidades PUCP
Capilla de Nuestra Señora de la Asunción (Guatemala)

7:30 pm. Auditorio MNAAHP
Ars Antiqua de París (Francia)

Viernes 7
3:00 pm. Auditorio Humanidades PUCP
Steve Barrell, clavicordio (EE.UU.)

7:30 pm. Auditorio MNAAHP
Música Ficta (España)

Sábado 8
7:30 pm. Goethe-Institut Lima
Ensamble Barroco de Arequipa (Perú)

Domingo 9
6:00 pm. Auditorio MNAAHP
Aula Harmoniae (Corea-EE.UU.)

Lunes 10
7:30 pm. Auditorio ICPNA Miraflores
Aula Harmoniae (Corea-EE.UU.)

Martes 11
7:30 pm. Auditorio ICPNA Miraflores
Orquesta y Solistas del Festival, Ensamble Vocal Appunto (Perú)

Miércoles 12
7:30 pm. Auditorio ICPNA Miraflores
Steve Barrell, clavicordio (EE.UU.) y Conjunto de Música Antigua PUCP (Perú)

Jueves 13
12:30 pm. Auditorio Derecho PUCP
Como era en un principio (Colombia)

7:30 pm. Auditorio MNAAHP
Como era en un principio (Colombia)

Sedes:

Auditorio MNAAHP
Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú
Plaza Bolívar s/n, Pueblo Libre

Auditorio ICPNA Miraflores
Av. Angamos Oeste 120, Miraflores

Goethe-Institut Lima
Jr. Nazca 722, Jesús María

Auditorios de Derecho y Humanidades PUCP
Av. Universitaria cdra. 18, San Miguel

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