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sábado, 17 de marzo de 2018

Escuchar el silencio es difícil




El silencio.
Es muy difícil escucharlo.
Muy difícil escuchar, en el silencio, a los otros.
Otros pensamientos, otros ruidos, otras sonoridades, otras ideas. Cuando se escucha, se busca muchas veces reencontrarse a sí mismo en los otros. Reencontrar los propios mecanismos, sistema, racionalismo, en el otro.
Y esto es una violencia totalmente conservadora. 
En lugar de escuchar el silencio, en lugar de escuchar a los otros, estamos a la espera de escucharnos a nosotros mismos, una vez más. Es una repetición que se vuelve académica, conservadora, reaccionaria. Es un muro contra los pensamientos, contra aquello que, por lo tanto, no es posible explicar. Es la consecuencia de una mentalidad sistemática, basada en los a priori (interiores o exteriores, sociales o estéticos). Se prefiere la comodidad, la repetición, el mito; se prefiere escuchar siempre la misma cosa, con aquellas pequeñas diferencias que nos permiten demostrar nuestra inteligencia.
[...] Despertar el oído, los ojos, el pensamiento humano, la inteligencia, el máximo de interiorización exteriorizada.
He aquí lo esencial hoy.

Luigi Nono, "L'erreur comme nécessité", en: Révolution, Nº 169, 27 de mayo-2 de junio de 1983, pp. 50-51.


Luigi Nono © Graziano Arici

domingo, 11 de diciembre de 2016

Chalena, cerquita del corazón




La música, como todo ámbito de la expresión humana, no está libre de imposturas e idealizaciones que se instalan en el sentido común. Frente a ellas, el musicólogo es un curador, alguien que cuida con su reflexión la compleja riqueza de todo lo que involucra la percepción musical. Si el musicólogo es agudo, no desatiende los sentidos sociales de la música, que la hacen cercana al corazón de la tierra, pero tampoco permite que se reduzca a determinismos sociológicos la libertad de los elementos estéticos puestos en juego por el músico. Si el musicólogo es también músico, su mirada se enriquece por la intuición activa del que ejecuta y del que crea.




Todas esas virtudes como estudiosa y como artista las tenía Chalena Vásquez, cuya voz, norteña de nacimiento y andina por afinidad, se ha silenciado demasiado pronto. Esa voz que, lejos de las frases biensonantes pero vacías que suelen complacer a algunos melómanos, derrumbaba mitos como el de que la música es un "lenguaje universal", y denunciaba el uso peyorativo del término 'folklore' para referirse a una suerte de artesanía no artística. Ella defendió incansablemente el valor artístico de esa música que nos habla de la relación del hombre con su tierra, con su trabajo y con su historia. Esa música que es un modo honesto de posicionarse ante la vida y la muerte, de hacerse con el amor –con los amores– y de vencer al dolor.

Nosotros, habituados como estamos al arte como espectáculo, somos afortunados de tener a aquellos pocos que, como Chalena, saben escuchar y transmitir ese amor por los sonidos que salen de las entrañas. Que su voz ejemplar perdure entre los musicólogos por venir.


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En su canal de Youtube (https://www.youtube.com/user/chalenavasquez) se encuentran numerosos vídeos con entrevistas, charlas, canciones propias y ajenas, documentales y material de estudio de las músicas peruanas y americanas.

domingo, 2 de octubre de 2016

La (de)coloración de la nostalgia


En sentido estricto, no existe experiencia del pasado. Lo que llamamos así es siempre una vivencia presente: es ahora que estoy pensando en ella, en la falta que me hace. Su imagen se me presenta en este momento con la coloración de la nostalgia. Recuerdo nuestras charlas desde este silencio actual. Y es ahora también que me estoy proyectando hacia el pasado para proyectarme a la vez a un futuro no sido, a lo que pudo ser y no fue. Percibo únicamente el presente; por ello, sólo él tiene con plenitud la consistencia de la realidad (esa es una cualidad de la percepción). Por más que intente tocar el pasado, por más que quiera ver esa promesa como probable aún, debo aceptar que sólo existo en mi presente. Nuestra existencia es ser en un flujo de instantes indetenibles: es ser en el devenir. Si uno lo piensa demasiado, el vértigo que eso produce puede llevarle a buscar una salida fácil, algo que no esté condenado a tal corriente: un alma inmortal, por ejemplo. Y porque lo percibimos en ese flujo, es que nuestra experiencia del ahora nunca es puntual, aislada, sino que siempre está, incluso cuando no somos conscientes de ello, intencionalmente dirigida a los presentes que ya dejaron de serlo y a los presentes por venir a serlo.


Escucho el Glassworks de Philip Glass y cada reiteración de una frase es distinta a la anterior. No por las variaciones, que en la música minimalista son muy sutiles y lentas, sino porque mi conciencia está inmersa en ese flujo que hace de cada iteración, aunque sea objetivamente el mismo sonido, una sensación distinta. Escucho, por ejemplo:


Podría decirse que el segundo compás es objetivamente igual al primero, pero eso es ilusorio. Incluso al verlos y decir que se trata de una repetición de un mismo compás, ya los estoy distinguiendo. Tanto más al escucharlos: mientras escucho el segundo, resuena aún el anterior que se va hundiendo en mi memoria. Estrictamente hablando, no es que siga escuchando el compás anterior, sino que, en este nuevo instante, este nuevo compás es él más la retención del anterior. Ilustrándolo, sería algo así:


Ahora bien, decíamos que toda vivencia actual de nuestra conciencia, que ahora sabemos que incluye retenciones, tiende asimismo en dirección opuesta a otras posibles vivencias por venir. Tampoco es que tengamos una sensación del futuro, sino que nuestra sensación actual incluye protenciones. Al escuchar el segundo compás al que nos referimos, y teniendo en cuenta lo que escuché antes, anticipo lo que puede sonar a continuación. Lo más inmediato y natural es que anticipe lo ya escuchado; en nuestro caso (considerando también el tipo de música con que tratamos), una nueva reiteración del mismo compás. Al intentar ilustrarlo, tendríamos lo siguiente:


Y lo mismo sucede con el compás anterior. Más allá del ejemplo y teniendo en cuenta una mayor extensión temporal, llegamos a este esquema sobre nuestra conciencia inmanente del tiempo:


Sin embargo, es evidente que el tercer compás podría no ser una reiteración del segundo, sino uno nuevo. Mientras que el pasado está en buena cuenta determinado por el presente que ha dejado de ser, el futuro no tiene aún esa determinación; ni siquiera éste menos oscuro que está casi por venir. Por esa apertura es que el creyente coloca allí la posibilidad del milagro. Ya habíamos dicho que, al sonar el segundo compás, mi expectativa más directa por efecto de la memoria es la identidad (la reiteración); no obstante, mi expectativa más libre por efecto de la imaginación es la diferencia (el cambio). Y el cambio que se vincula a lo anterior bajo la forma de una cierta inversión es el contraste. En su Antropología, Kant anotaba que nada excita más a la sensibilidad que el contraste y que nada la adormece más que la falta de cambios. Las frases reiteradas del minimalismo no adormecen, sino que nos mantienen expectantes, precisamente porque se dan con sutiles cambios que son intuitivamente reconocibles y eso marca toda la diferencia. Si el tercer compás de nuestro ejemplo es, en efecto, uno distinto, nuestra nueva vivencia estará especialmente coloreada por un ánimo de sorpresa. Si la sorpresa está causada por un quiebre radical con lo anterior, genera perplejidad. Si no lo está y uno puede por lo tanto decir que, en cierto modo, era esperable, lo que genera es más bien aplauso; el mismo que puede ir desde la más calmada complacencia hasta el ataque de risa y la más estrepitosa carcajada.

Cada unidad sonora, por más pequeña y atómica que la imagine, tiene esa estructura temporal triádica que le da la intencionalidad de mi conciencia; es decir que cada acto de escucha refiere a algo que no es ese mismo acto ni es puesto por él. Por esto afirmaba Wittgenstein que la música parece estar queriendo siempre decirnos algo, incluso cuando no podemos determinar con claridad qué cosa. Eso otro al acto de la escucha puede ser un objeto sonoro, pero también puede ser un tipo de objeto distinto u otra vivencia. Nuestro análisis, restringido a la temporalidad y al sonido, ha simplificado la vasta e insondable complejidad de la conciencia; pues, nuevamente, ese flujo de vivencias no va en un único sentido aislado, sino más bien en un entretejimiento vital de muchísimos sentidos en los que las vivencias se dirigen a objetos y a otras vivencias, consciente e inconscientemente (esto último incluye, por cierto, el espectro sonoro que mi capacidad auditiva no llega a captar). Mientras escucho Glassworks, viene a mí, casi sin darme cuenta y sin quererlo, la imagen de una persona a la que quiero y que no veo hace mucho. Casi siento el aroma y el sabor de los alfajores que me hacía, la entrañable dulzura de sus lágrimas y el maravilloso brillo de su sonrisa. La música no es un mero flujo de sonidos presentes dirigidos a lo que sonó recién y a lo que está por sonar. Es además un flujo sonoro intencionalmente vinculado con ciertos sentimientos, valoraciones, ideas, estados fisiológicos, imágenes, creencias, etc. Esto es, con todo lo que va constituyendo nuestra historia y nuestra promesa personales.

Lo dicho hasta aquí, en realidad, era un preámbulo para abordar un aspecto del recuerdo en particular. Si bien el pasado no tiene la apertura del futuro porque depende de la determinación de cuando fue presente, su nueva condición es la del hundimiento de esa vivencia única e irrepetible en los niveles subconscientes de la memoria. Al hundirse, la vivencia no puede perder su cualidad fáctica (no es una fantasía), pero sí las características secundarias que pueden distorsionar en gran medida la vivencia originaria y, eventualmente, la hacen confundible con fantasías. Alice recuerda un amor que ya no es más. La experiencia de su presente está dirigida, a través de la rememoración, a un presente-sido que ha perdido su consistencia de realidad actual y que llamamos pasado (el futuro, como hemos dicho, es lo abierto a adquirir recién esa consistencia). Justamente por esa distancia, el pasado, actualizado en el presente como recuerdo, adquiere una coloración distinta. Uno puede reír al recordar un evento que en su momento le hizo llorar. "La comedia es tragedia más tiempo", dice Lester en Crimes and Misdemeanors de Woody Allen. Alice, en su recuerdo y como un natural mecanismo de defensa, puede desenfocar lo tormentoso de su relación pasada para enfocar los aspectos felices, e incluso lo tormentoso puede recordarlo con una tonalidad menos gris de la que en realidad tuvo. Cuando esto ocurre, la nostalgia juega con nosotros. Alice se entusiasma por restaurar un pasado irreal o visto con ingenuo optimismo, a la vez que distorsiona o se ciega ante la percepción de su presente.


En la revista Somos Nº 1551 (27.08.2016), se halla la nota "Presencia y ausencia", a propósito de la publicación del libro La Lima de Ribeyro*, que reúne diez cuentos del querido y querible escritor junto a fotografías de época de la Lima en la que dichos relatos estaban imaginariamente ambientados. La traigo a colación por lo que se afirma en la leyenda de una de las fotografías de la revista. En ella se lee: "Ayer y hoy. Postal del Jirón de la Unión de 1950 montada sobre como luce en la actualidad. Difícil sería conseguir ahora la misma inspiración que en los años en los que escribió Ribeyro" (p. 63). Más allá de lo evidente -el hecho de que no sería lo mismo-, la frase resaltada apunta a que el Jirón de marras generaba una ensoñación inspiradora en los años '50, mientras que ahora difícilmente alguien podría tomarlo por inspirador. Creo que la frase es doblemente desacertada e injusta. Primero con el Jirón que representaba muy bien a la Lima de entonces y que lo sigue haciendo con la de ahora. Pero además, y lo más importante, con la capacidad imaginativa de Julio Ramón Ribeyro. Lo que descuida el autor de la frase, envuelto en su nostalgia por la Lima de antaño, es que, en tiempos de Ribeyro, cuando las primeras oleadas migratorias se dejaban sentir sobre el centro histórico de la ciudad, el Jirón estaba igualmente lleno de gentes, comercios, tráfico, bullicio...; en suma, uno podía estar dispuesto hacia el lugar de tal modo que no le generase la menor contemplación estética (y mucho menos la creatividad artística) por compararlo con lo que fue antes; en los años '20, digamos. Como se afirmaba arriba, la nostalgia suele colorear nuestros recuerdos con excesivo idealismo y nos hace perder las perspectivas. Lo mismo con el Jirón actual: que resulte inspirador o no, depende más de la disposición subjetiva y la habilidad del artista que del lugar real, al cual la imaginación toma como mero pretexto para su representación. Si uno no se agota con la nostalgia, bien puede hallarle el potencial inspirador al Jirón de la Unión tal como luce hoy. Y, ciertamente, uno siempre encuentra por allí al poeta y al filósofo a los que aún inspira.



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[* Permítaseme un apunte fuera del tema: que un libro como La Lima de Ribeyro, que no llega a tener los estándares de una edición de lujo y que está además auspiciado por dos importantes empresas, se venda al público a 300 soles, puede obedecer a dos motivos: los beneficios fiscales de la Ley del libro no están funcionando o los editores carecen de un auténtico interés divulgador de la cultura y prefieren el lucro o una cultura de élites. No son motivos excluyentes, pero da la impresión que lo segundo es el caso, lamentablemente. Así las cosas, es para reír que el hijo de Ribeyro, en la misma nota, diga que le preocupa que los jóvenes no lean.]

miércoles, 24 de febrero de 2016

Nina Simone & David Bowie — For we are like creatures in the wind




1974. Mayo 12. Por tercera vez se realizaba en Washington el "Human Kindness Day", festival en que unas 55 mil personas celebraban la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos. El orador principal era Muhammad Ali, pero el festival entero estaba dedicado ese año a Nina Simone. Las pocas fotografías y grabaciones que se conservan difícilmente pueden ocultar la extrema fragilidad de la aclamada "sacerdotisa del soul". Allí, mientras la gente entonaba su "Mississippi Goddam", convertido en himno por los activistas negros desde la célebre marcha de Selma, ella acaso revivía la dureza de esos años de prejuicios que sintió en carne propia, cuando se le dijo que tenía la nariz muy ancha y la piel muy oscura para ser una pianista de música clásica, y en los que se hizo lo suficientemente fuerte como para no sucumbir y, además, dar la pelea, como cuando se negó a tocar ante una audiencia de blancos si no se les permitía a sus padres sentarse en primera fila. Para entonces, Simone llevaba largo tiempo sin grabar ni tocar en vivo. Eran días difíciles para ella, agravados por el hostigamiento del Gobierno. El homenaje era también una respuesta a los cargos de evasión tributaria que enfrentaba por parte del IRS. Para nadie había dudas de que se trataba de un amedrentamiento.


Nina Simone en el Human Kindness Day de 1974.

1974. David Bowie, sumido en las drogas y en la paranoia, decidió matar a Ziggy Stardust, una de sus más célebres caracterizaciones, y mudarse a Nueva York en busca de una nueva dirección musical a través del soul. En julio de ese año, dio un par de conciertos en el Madison Square Garden. Quizás pensando en lo difícil que resultaba para su pequeña hija, Lisa, el proceso de separación de su marido, Simone decidió llevarla a uno de esos conciertos. Cerca de una semana después, tal como lo cuenta Alan Light en su biografía recientemente publicada: What Happened, Miss Simone? (Crown Archetype, 2016), Bowie entró al Hippopotamus, un club privado neoyorquino, con un pequeño séquito y se sentó en una esquina cerca a la entrada. Pocos minutos antes había llegado al mismo lugar Nina Simone, que no había planeado realmente ir esa noche. Al rato, cuando ella se estaba yendo, pasó frente a la mesa de Bowie y éste la llamó y la invitó a sentarse junto a él. Intercambiaron muy pocas palabras en ese momento, pero él le pidió su número telefónico. Más tarde esa misma noche, exactamente a las 3 a.m., Bowie la llamó: "Lo primero que quiero que sepas es que no estás loca", le dijo, "no dejes que nadie te diga que estás loca, porque de donde tú vienes, hay muy pocos de nosotros allá afuera".


David Bowie en el Madison Square Garden en julio de 1974, fotografiado por Bob Gruen.

Durante todo un mes, él la llamaba cada noche y hablaban por horas. Hasta que un día se animó a visitarla. "Se veía como Charlie Chaplin, un traje de payaso, un gran sombrero negro", contó Simone. "Me dijo que él no era un cantante dotado y que lo sabía. Él dijo: 'Lo que está mal contigo es que tú eras dotada — tenías que tocar. Tu genio eclipsa al dinero y no sabes qué hacer para obtener tu dinero, mientras que yo no era un genio, pero lo planeé, quería ser un cantante de rock and roll y sólo conseguí la fórmula correcta'". Como afirma Light, Bowie estaba distinguiendo entre la construcción de una estrella de pop y la sensibilidad que identifica a un verdadero artista. Desde luego que, pese a su modestia, el poder reconocer eso implicaba en Bowie una sensibilidad afín, mirándose en Simone como en un espejo. "Él tiene más sentido que nadie que yo haya conocido jamás", diría ella después. "Eso no es humano — David no es de aquí".




Al poco tiempo, buscando nuevos aires como Bowie, Nina Simone decidió dejar los Estados Unidos y así volver a tocar, lejos de todo lo que la estaba asfixiando. La inesperada amistad de Bowie había sido providencial. Éste, por su parte, también encontró en ella algo de esa nueva sensibilidad artística que andaba buscando; prueba de ello es su versión de "Wild Is the Wind", la magnífica súplica de amor que Simone había grabado en 1966 y con la que Bowie cerró su Station to Station. La amistad de ambos perduró hasta la muerte de ella, en 2003.

sábado, 23 de enero de 2016

Se recupera cantata perdida de Mozart y Salieri (K. 477a)


Fotograma de la película Amadeus (1984) de Miloš Forman.

En junio de 1785, la cantante italo-inglesa Nancy Storace, que estaría luego en Le nozze di Figaro de Mozart, perdió súbitamente la voz. Era el estreno de Gli sposi malcontenti, obra de su hermano Stephan Storace en el Burgtheater de Viena. Ello obligó a posponer el estreno de La grotta di Trofonio, ópera de Antonio Salieri en la que interpretaría el papel de Ofelia. La noticia de su recuperación, cuatro meses después, fue celebrada por sus amigos con una breve cantata titulada en italiano: 'Per la ricuperata salute di Ofelia'. El libreto estuvo a cargo de Lorenzo da Ponte, mientras que la música era una colaboración entre Mozart y Salieri, junto a un tal "Cornetti" que sería el seudónimo de alguien no identificado.

Esta obra ya estaba consignada por el catálogo Köchel, que ordena las composiciones mozartianas, con el número K. 477a, pero su libreto y partitura se consideraban perdidos. Hace unas semanas, sin embargo, Timo Jouko Herrmann, musicólogo especialista en Salieri, encontró una copia del libreto en el Museo Checo de la Música, en Praga. Su sorpresa fue mayor cuando le preguntaron si también quería la partitura.

La partitura completa será publicada por la editorial musical Friedrich Hofmeister de Leipzig.

El descubrimiento de esta colaboración entre Mozart y Salieri es especialmente significativo para mostrar ciertas afinidades estéticas entre ambos compositores, pero también para insistir en que su supuesta rivalidad fue sólo una idea de ficción de Pushkin, popularizada por la obra teatral de Peter Shaffer y la película de Miloš Forman (Amadeus, 1984).

La Fundación Mozarteum de Salzburgo ha anunciado que la recuperada cantata será estrenada en aproximadamente un mes, mientras que la partitura será publicada por la editorial Hofmeister de Leipzig.

Estudio del descubridor de la cantata sobre la música alemana de Salieri.

Es sabido que Mozart y Salieri compartieron escenario en Schönbrunn, en 1786, durante los estrenos de Der Schauspieldirektor y Prima la musica e poi le parole. Coincidieron después en Fráncfort para la coronación de Leopoldo II y asistieron juntos, en 1791, a una función de Die Zauberflöte en Viena.

sábado, 15 de agosto de 2015

Cursos sobre música metal en universidades


Los programas académicos sobre música popular están aumentando de modo considerable en los últimos años en diversas universidades, principalmente europeas y norteamericanas, abarcando géneros que, aunque poseen algunas décadas de antigüedad en la historia de la música, no se abordaban al no ser incluidos dentro de las expresiones folclóricas tradicionales. Dentro de ellos, los géneros que cada vez adquieren más presencia son el blues, el rock, el punk y el metal. A continuación ofrezco una lista de algunos de los cursos que se están realizando sobre metal en algunas universidades de todo el mundo. Esta información puede ser útil para quienes pudiesen estar interesados en llevar cursos de intercambio. Por eso sólo se toma como referencia los cursos dictados en los últimos cinco años. La lista, desde luego, no puede ser permanentemente actualizada, pero será ampliada en cuanto tenga información de más cursos.




ALEMANIA

Humboldt-Universität (Berlín)
Thomas Hilder - "Von Joik bis Viking Metal. Was ist 'Nordisch' an nordischer Musik"
2015, semestre de verano, seminario (alemán)
2013, semestre de verano, seminario (inglés)

Georg-August-Universität (Gottinga)
Britta Lesniak - "Hardcore, Metal, Punk: 'Harte' Musik aus Perspektive der kulturellen Musikwissenschaft"
2014-15, semestre de invierno, seminario

Universität Siegen (Siegen)
Florian Heesch - "The Art of Dying: Der Tod im Heavy Metal"
2014-15, semestre de invierno, seminario

Florian Heesch - "Gewalt und Aggressivität im Heavy Metal"
2013-14, semestre de invierno, seminario

Universität Hildesheim (Hildesheim)
Thomas Hilder - "Von Joik bis Black Metal. Was ist 'Nordisch' an nordischer Musik"
2014-15, semestre de invierno, seminario (alemán)
2012-13, semestre de invierno, seminario (inglés)

Stefan Wurz - "Die Musik des Metal"
2012-13, semestre de invierno, seminario con prácticas

Johannes-Gutenberg-Universität (Mainz)
Thorsten Hindrichs - "Welcome to my Nightmare: Heavy Metal und Theatralität"
2014, semestre de verano, seminario

Ernst Moritz Arndt Universität (Greifswald)
Martin Loeser - "Heavy Metal"
2014, semestre de verano, seminario

Westfälische Wilhelms-Universität (Münster)
Magnus Nilsson - "Skandinavischer Heavy Metal"
2014, semestre de verano, seminario

Hochschule für Musik Franz Liszt (Weimar)
Wolf-Georg Zaddach - "The Number of the Beast. Vom Hardrock zum Extreme Metal von 1970 bis 2013"
2014, semestre de verano, seminario

Ludwig-Maximilians Universität (Munich)
Angelika Möller - "'This is Spınal Tap': Heavy Metal and Hard Rock in American Popular Culture"
2014, curso

Universität Köln (Colonia)
Marcus Erbe - "Extreme Metal: Theoretische Perspektiven auf eine marginale Musikkultur"
2013, semestre de verano, seminario

Marcus Erbe - "Post/Hard/Metal/Death/Core und (k)ein bisschen heavy? Prozesse der Stabilisierung und Destabilisierung musikalischer Genres"
2009-10, semestre de invierno, seminario

Universität für Musik und darstellende Kunst (Graz)
Charalampos Efthymiou - "Hard Rock und Heavy Metal: Musikhistorische und -analytische Aspekte des 'harten' Sounds der 70er, 80er und 90er Jahre"
2012-13, semestre de invierno, lecciones
2012, semestre de verano, lecciones

Folkwang-Hochschule (Essen)
Andreas Jacob - "Hard Rock/Heavy Metal"
2012, semestre de verano, seminario

Hochschule für Musik Theater und Medien (Hannover)
Florian Heesch - "Seek & Destroy: Aggression und Gewalt im Heavy Metal"
2011-12, semestre de invierno, seminario

Hochschule für Musik (Colonia)
Dietmar Elflein - "The History of the Beast: Voraussetzungen und Entwicklungslinien des Heavy Metal (Blockveranstaltung)"
2011-12, semestre de invierno, seminario

Hochschule für Musik (Detmold)
Simon Brinkmann - "'In your fuckin´ face!': Stilanalysen gegenwärtiger Hardcore- und Metalszenen"
2009, semestre de verano, seminario


AUSTRIA

Universität Wien (Viena)
Nikolaus Urbanek - "Lachenmann auf dem iPod. Metallica im Konzerthaus? Aktuelle Herausforderungen der Musikphilosophie"
2014, semestre de verano, seminario


BRASIL

Universidad Federal Fluminense (Niterói)
Melina Santos - "Theory of Heavy Metal"
2015, curso


CANADÁ

University of Calgary (Alberta)
Brad Mahon & Ralph Maier - "History of Heavy Metal"
2013, semestre de invierno, curso


FINLANDIA

University of Helsinki (Helsinki)
Paolo Ribaldini - "Heavy Metal Music in Contemporary History and Society"
2015, curso


UK

New College Nottingham (Nottingham)
Heavy Metal Degree
Desde 2013, carrera de dos años


USA

Miami University (Ohio)
Brian Kirkmeyer - "Metal on Metal: Engineering and Globalization in Heavy Metal Music"
2009-2015, curso

Columbia University (Nueva York)
Juliet Forshaw - "Heavy Metal: A Music, Culture, and Philosophy of Negativity"
2013, seminario

jueves, 21 de mayo de 2015

La respuesta de Toscanini (Kleiber) a Celibidache desde el Paraíso



Scherzo de la Tercera de Bruckner, en la inmejorable versión de Celibidache

Son bien conocidas las opiniones, no precisamente lisonjeras, con que el gran director Sergiu Celibidache se refería a casi la totalidad de sus colegas. Declarado seguidor del budismo zen (véase al respecto el documental Le Jardin de Celibidache, dirigido por su hijo), el director rumano no se reservaba sus severos juicios cuando se los pedían. Muchos de ellos constan en una entrevista que dio en 1989 a la revista Der Spiegel. Allí dijo que Herbert von Karajan, sin duda el más afamado director del siglo pasado, que le ganó con una jugada astuta la sucesión de Furtwängler en Berlín, era "horrible, o es un hombre de negocios o es que no puede oír". Hans Knappertsbusch, que para algunos tiene la mejor versión de la tetralogía wagneriana, le parecía un escándalo, "la negación de la música hasta lo inconcebible". A Karl Böhm, dirigiendo a Mozart, lo calificó como "un saco de patatas, no ha dirigido una sola nota de música en su vida". Del italiano Arturo Toscanini pensaba que fue "una mera fábrica de notas". Claudio Abbado era para él un director absolutamente falto de talento, "un tormento", a lo que agregaba que él podía sobrevivir tres semanas sin comer pero que, con tres horas en un concierto de Abbado, le daba un infarto de miocardio. Riccardo Muti le parecía en cambio algo talentoso, pero un ignorante. A Zubin Mehta y Leonard Bernstein los consideraba ajenos a su mundo. E incluso de un filósofo, de Theodor W. Adorno, opinaba que había sido el mayor charlatán de la historia.

Sergiu Celibidache

Al menos en lo de Adorno tenía razón (y es entendible la discrepancia desde su aproximación fenomenológica a la música en general y a la dirección orquestal en particular), pero, volviendo sobre los directores, uno al que Celibidache no se refirió y que era no menos radical y perfeccionista, aunque sí mucho más reservado, el alemán Carlos Kleiber, dejó su habitual silencio para enviar una respuesta al Der Spiegel. En ella afirmaba haber recibido un telegrama desde el Paraíso, dirigido a Celibidache y firmado por Toscanini. Sin más, el texto de dicho telegrama era el siguiente:

Arturo Toscanini

Télex de Toscanini (Cielo) a Celibidache (Munich) 
¡Querido Sergiu!
Hemos leído de ti en Der Spiegel. Eres irritante, pero te perdonamos. No nos queda otro remedio: el perdonar aquí pertenece al buen tono. 
Charlie-Sacodepatatas (1) ha levantado algunas objeciones, pero cuando Kna (2) y yo le hemos asegurado que él es musical, ha dejado de lamentarse. Wilhelm (3) se obstina ahora en afirmar de improviso que jamás ha oído tu nombre. Papá Joseph (4), Wolfgang Amadeus (5), Ludwig (6), Johannes (7) y Anton (8) dicen que ellos prefieren los segundos violines en el lado derecho, y que tus tempi son todos erróneos. Pero realmente eso les importa una mierda. Aquí arriba no pueden a uno importarle esas cosas una mierda, el Jefe no lo quiere. 
Un viejo maestro zen que vive aquí al lado dice que has entendido el budismo zen del todo equivocadamente. Bruno (9) se ha puesto medio malo de la risa leyendo tus observaciones. Tengo la sospecha de que comparte en secreto tu juicio sobre mí y sobre Charlie. Para variar, quizá podrías decir también algo ordinario sobre él, si no, va a sentirse excluido.
Lamento decírtelo, pero aquí todos andamos locos por Herbert (10), los directores están incluso un poquito celosos de él. Apenas vamos a poder aguardar quince o veinte años para darle cordialmente la bienvenida. Pero se dice que allí donde irás se cocina mejor, y que allá abajo las orquestas ensayan innecesariamente. Incluso hacen pequeñas faltas adrede, con lo que podrás corregirlas por toda la eternidad. Estoy seguro de que eso te gustaría, Sergiu.
Aquí arriba todos los ángeles leen directamente de los ojos de los compositores, y nosotros, los directores, sólo tenemos que escuchar. Sólo Dios sabe cómo he llegado yo hasta aquí.
Te deseo que lo pases muy bien, con todo afecto,
Arturo

(1) Karl Böhm (2) Knappertsbusch (3) Furtwängler (4) Haydn (5) Mozart (6) Beethoven (7) Brahms (8) Bruckner (9) Bruno Walter (10) Karajan


Carlos Kleiber

domingo, 15 de marzo de 2015

Compositoras contemporáneas (1)



"Delianmode", ilustración de Brigitte Archambault en homenaje a Delia Derbyshire

Uno de los espacios donde las mujeres han sido tradicionalmente excluidas es el de la Historia de la música académica. Evidentemente, tal exclusión es consecuencia también de que por mucho tiempo se les negase toda capacidad para componer música, así como en ocasiones incluso para ejecutarla. En plena modernidad, en 1686, el papa Inocencio XI dictaba aún que "ninguna mujer [...] con ningún pretexto debe aprender música [...ni] tocar ningún tipo de instrumento musical" porque la música afectaba a "la modestia que corresponde al sexo femenino, porque las mujeres se distraen de las funciones y las ocupaciones que les corresponden". El prejuicio era tanto contra la sensualidad de la música como contra la sensibilidad de la mujer: ambas juntas, desprovistas del orden racional que era exclusivamente masculino, estaban perdidas. La idea de que las mujeres eran por naturaleza (es decir, inevitablemente) dominadas por sus sentimientos iba perfectamente asociada con aquella de que la música debía seguir un orden racional, un canon que ellas no podían distinguir armónicamente, sino a lo más de un modo intuitivo dejándose llevar por la melodía. A pesar de ello, hubo innumerables casos de compositoras relevantes que no han sido reconocidas por un prejuicio que expresó muy bien a inicios del siglo XX el director inglés sir Thomas Beecham: "No hay compositoras, nunca las hubo y posiblemente nunca existirán".

Esto, afortunadamente, ha cambiado. No sólo porque, más allá de tesis tan cuestionables como la de que habría sido Anna Magdalena Bach quien escribió las mejores obras de Johann Sebastian (acá se refuta eso sólidamente), cada vez se graban más obras de compositoras antiguas, sino también porque cada vez hay más nuevas compositoras. La igualdad de género es una lucha contemporánea, y es allí donde debemos preferentemente dirigir la mirada: hacia la música contemporánea. Precisamente una de sus virtudes es que en ella las mujeres están mejor representadas que en los anteriores 400 años de historia musical. Y es en ella donde tienen un horizonte de posibilidades creativas mucho más abierto que el de los viejos sistemas occidentales de la tonalidad y de la atonalidad.

Entre las compositoras que estoy siguiendo me gustaría referirme a las siguientes:


Meredith Monk



Junto al ensamble que formó, siguiendo el modelo de los que tenían sus colegas Steve Reich y Philip Glass, la neoyorquina Meredith Monk ha explorado nuevas y muy amplias texturas y formas vocales, cercanas a las texturas instrumentales minimalistas. Su primer álbum incluye a Dolmen Music (1979), obra que nos muestra con claridad y fuerza su sonido tan antiguo como moderno. Es como estar en la India y Nueva York a la vez. Lo suyo son técnicas vocales extendidas en las que se desenvuelve con maestría y que por eso suenan tan naturales y esenciales.



Galina Ustvolskaya



Elogiada por Ligeti, la rusa Galina Ustvolskaya decía estar de acuerdo con Schumann en que "el mejor método para hablar sobre la música es guardar silencio acerca de ella". Su música, ciertamente, impone el silencio. Es brutal, exasperantemente atractiva. Su Poema Nº 1 (1958) es más próximo a Shostakovich, que le enviaba sus más recientes composiciones para su aprobación y que le propuso matrimonio al parecer más de una vez. Por esos años, ellos iniciaron un juego de reconocimiento mutuo con un ida y vuelta de citas en torno a un motivo de la primera y no publicada versión de la Sinfonía Nº 9 de Shostakovich. Con el tiempo, Ustvolskaya se distanció de él para desarrollar un sonido propio de melodías trágicas y acordes martillados que escuchamos, por ejemplo, en su Sonata para piano Nº 6.



Kaija Saariaho



Alumna de Brian Ferneyhough y asociada al IRCAM (fundado por Pierre Boulez), la finlandesa Kaija Saariaho buscó nuevos sonidos mediante el análisis científico de los sonidos instrumentales y de los timbres, obteniendo música electrónica a partir de instrumentos clásicos o en diálogo con ellos. No obstante, lo que nos brinda no es mera música de laboratorio, sino que logra desarrollar atmósferas de tanta extrañeza y originalidad como también de exuberancia y belleza. Con el tiempo, le ha dado un mayor lugar a la melodía en sus composiciones, que incluyen obras para orquesta y destacadas óperas.



Delia Derbyshire



Cuando la inglesa Delia Derbyshire solicitó un puesto de trabajo en Decca Records, le contestaron que ellos no contrataban mujeres para sus estudios de grabación. Poco importaba que se acabara de licenciar en matemáticas y música. Derbyshire fue una compositora de música concreta, influida por Pierre Schaeffer, pionera en la música electrónica y la escultura sonora. Conocida por el tema musical de la serie televisiva Doctor Who, sus obras cubren un panorama muy amplio de experimentación con voces, instrumentos en cintas magnetofónicas, generadores de ruido blanco, osciladores de válvulas, filtros, grabadores de cinta abierta, montajes de sonidos..., y analizando las frecuencias, los ritmos, las tonalidades, los parciales, etc. Varias de sus creaciones en el Taller Radiofónico de la BBC fueron censuradas, ya que la emisora las consideraba lascivas y lujuriosas. Love Without Sound (1969) es el primer tema del álbum An Electric Storm, creado junto a David Vorhaus y Brian Hodson a partir de la manipulación de cintas analógicas y de sonidos obtenidos del sintetizador VCS3 Synthi EMS.



Olga Pozzi Escot



La peruana (a su pesar) Pozzi Escot es una de las compositoras americanas de mayor reconocimiento mundial. Inició su formación musical en Lima, perfeccionándose luego en los Estados Unidos y Alemania. Junto a Robert Cogan escribió Sonic Design: The Nature of Sound and Music. Su prestigio como musicóloga, además de como compositora, le ha llevado a ser editora en jefe de la revista Sonus y a ser conferenciante invitada en Harvard, Columbia, Princeton, y otras universidades de los Estados Unidos y Europa.



Judith Weir



A la escocesa Judith Weir le gusta contar historias épicas de grandes dimensiones (incluso si se basan en pequeños cuentos populares, como Miss Fortune), pero lo hace reduciendo sus ideas musicales y dramáticas a lo absolutamente esencial. Ella se concentra en unidades rítmicas, melódicas y armónicas mínimas. La saga del rey Harald, por ejemplo, es una ópera en tres actos que trata sobre la fallida invasión de Inglaterra por parte del rey Harald en 1066 y que implica la participación de miles de personajes, incluyendo al ejército noruego, pero que se basta con una soprano que va interpretando los diversos roles en poco más de diez minutos. Esa mezcla de sutileza y expresividad concentrada se destaca en todos sus dramas musicales y también en sus piezas instrumentales, como su Piano Concerto. En sus palabras: "Desde que nació el piano moderno, la composición de los conciertos para piano ha estado en un espiral inflacionario, y ahora es una forma musical asociada con el aspecto chocantemente fuerte de la música, que no es en general el tipo de música que me gusta escribir".



Bebe Barron



Junto a su esposo Louis, Bebe Barron (Charlotte May Wind) fue pionera de la música electrónica para cinta magnética. Nacida en Minneapolis, estudió junto al compositor y musicólogo experimental Henry Cowell. Tras casarse en 1947, la pareja se mudó a Nueva York, donde recibieron como regalo de bodas una grabadora de cintas, con la que empezaron a practicar en música concreta. Allí abrieron uno de los primeros estudios de música experimental en América, grabando a Henry Miller, Tennessee Williams, Aldous Huxley y Anaïs Nin leyendo sus obras, con lo que lanzaron la serie Sound Portraits en su sello Contemporary Classics. Mientras que Louis pasó la mayor parte de su tiempo construyendo circuitos, Bebe se concentró en la composición, cortando y pegando las cintas durante horas. Se hicieron especialmente conocidos a causa de su mezcla de sonidos que parecían provenientes de otro mundo y que componen la banda sonora de la película Forbidden Planet (1956). En su estudio, John Cage grabó su primera composición para cinta, Williams Mix, así como su Music for Magnetic Tape junto a Morton Feldman, Earle Brown y David Tudor. En una entrevista, la propia Bebe declaró que Cage les dio el sentimiento de que no tenían por qué haber reglas y que, junto a Varèse, los animaron haciéndoles notar que lo suyo era música y no sólo efectos sonoros.



Olga Neuwirth



Discípula de Luigi Nono y del espectralista francés Tristan Murail, la austriaca Olga Neuwirth es una destacada creadora de piezas orquestales y obras de cámara en las que mezcla con precisión y un sello personal muy diversas influencias a las que la compositora alude continuamente. Así, por ejemplo, No More resulta ser un viaje inesperado en el que se juntan Wagner, Schönberg, Varèse, Frank Zappa y otros referentes. Y el Concierto para trompeta "Miramondo Multiplo" tiene alusiones, muy cuidadosamente enlazadas, a Mahler, Händel, Stravinski y Miles Davis, entre otros. Neuwirth se apropia, pues, de la tradición en un sentido pleno. Una de sus obras más conocidas es su ópera Lost Highway, basada en la película homónima de David Lynch.



Sofía Gubaidulina


La rusa Sofía Gubaidulina ha afirmado que "No hay ocupación más importante que la recomposición de la integridad espiritual a través de la composición musical". Su música, en efecto, forma parte de lo mejor de la música sacra contemporánea, que tiene otros destacados exponentes en Messiaen, Pärt, Gorecki y Penderecki. El presupuesto temático de su fe, acaso por su vertiente mística, no ha sido óbice para que su música posea gran originalidad y angustia.


jueves, 15 de enero de 2015

X Conferencia Regional Latinoamericana y III Conferencia Regional Panamericana de Educación Musical



Si la educación es, en general, un asunto difícil, cuánto más no lo es la educación artística, sobre todo si se asume que lo propio del arte es su indeterminación desde todo punto de vista conceptual o científico, expresada por ejemplo en la imposibilidad de enseñar eso que llamamos genio, y especialmente con la música, que es la menos representacional, la más abstracta de todas las artes. Son muchos, pues, los cuestionamientos que salen a luz. Por ejemplo: ¿qué y cómo comunica la música?, ¿cómo puede lo esencial de la música o de un músico ser enseñado?, ¿hasta qué punto el oído musical se educa o es un don natural?, ¿cómo puede influir la educación en la creatividad?, ¿son las instituciones educativas clásicas medios idóneos para la creatividad?, ¿qué tanto dependen esas instituciones de cánones artísticos demasiado ortodoxos?, ¿cuál es la relación de la escuela musical con la realidad musical de la sociedad? Estas y muchas otras preguntas podrán ser discutidas en la próxima Conferencia Regional de Educación Musical que se llevará a cabo por primera vez en el Perú.

Evento: X Conferencia Regional Latinoamericana y III Conferencia Regional Panamericana de Educación Musical
Tema: "Educación musical en las Américas: Situación actual y desafíos para el futuro"
Institución: Sociedad Internacional de Educación Musical (ISME)
Fechas: 4 al 7 de agosto de 2015
Lugar: Pontificia Universidad Católica del Perú
Idiomas: Castellano, inglés y portugués
Deadline: Envío de ponencias hasta el 31 de marzo de 2015




Convocatoria para la presentación de trabajos

La Facultad de Artes Escénicas, a través de la Especialidad de Música de la Pontificia Universidad Católica de Perú, PUCP, tienen el agrado de convocar a la X Conferencia Regional Latinoamericana de Educación Musical y la III Conferencia Regional Panamericana de Educación Musical de la Sociedad Internacional de Educación Musical (ISME).

En ambos eventos se buscará articular la reflexión y el debate, a partir de la presentación de trabajos de investigación, relatos de experiencias, conferencias plenarias, conciertos y talleres, en los cuales se aborde desde diferentes perspectivas la situación actual y los desafíos de la educación musical en América.

Los eventos se articularán a partir de los siguientes temas específicos:
  • Prácticas de enseñanza en educación musical
  • Formación de profesores en educación musical
  • Educación musical, ciudadanía y comunidades
  • Educación musical y políticas educativas
  • Educación musical e interdisciplinaridad
  • Fundamentos teóricos para la educación musical
  • Educación musical, tecnología y nuevos medios
  • Educación musical y mercado de trabajo

Presentación de trabajos

Los participantes tendrán la posibilidad de exponer trabajos de investigación en curso, investigación concluida, relato de experiencia, reflexión teórica, taller, curso o actividad artística, enmarcado en uno de los ejes temáticos del evento. Las modalidades de presentación son las siguientes:

1) Comunicaciones orales

Las propuestas de comunicación oral deberán ser enviadas a través de un texto con un máximo de 2000 palabras (sin contar resumen y referencias bibliográficas). Este documento debe utilizar la fuente Times New Roman 12, interlineado 1.5, todos los márgenes a 2 cm, en un archivo de Word, rtf o pdf. El texto tendrá que explicitar un problema, objetivos, referencias teóricas y métodos utilizados; además, debe informar los principales resultados obtenidos.

Las propuestas aprobadas serán presentadas durante 25 minutos, considerando 15 minutos para la presentación del trabajo y 10 minutos para recibir preguntas y comentarios. Tanto el lugar, fecha y hora serán definidos especialmente por el Comité Organizador. Para la presentación, deberá estar presente al menos uno de los autores del trabajo seleccionado.

2) Posters

Las propuestas de presentación de póster deberán ser enviadas a través de un texto con un máximo de 2000 palabras (sin contar resumen y referencias bibliográficas). Estas deben utilizar como fuente Times New Roman 12, interlineado 1.5, todos las márgenes 2 cm, en un archivo de Word, rtf o pdf. El texto tendrá que explicitar un problema, objetivos, referencias teóricas y métodos utilizados; además, debe informar los principales resultados obtenidos.

Los posters serán presentados en el lugar, fecha y hora definidos especialmente por el Comité Organizador. Para la exhibición del poster, deberá estar presente al menos un participante por trabajo.

3) Simposios

Las propuestas de simposios deberán ser enviadas a través de un texto que reúna la presentación de tres participantes, con un máximo de 6000 palabras (sin contar resumen y referencias bibliográficas), o tres textos con un máximo de 2000 palabras cada uno. Del mismo modo, estos documentos deben utilizar Times New Roman 12, interlineado 1.5, todos los márgenes 2 cm. Asimismo, serán propuestos en un archivo de Word, rtf o pdf. El texto —o los textos— tendrá que explicitar un problema, objetivos, referencias teóricas y métodos utilizados. De igual manera, informará acerca de los principales resultados obtenidos.

Cada simposio será presentado durante una hora y veinte minutos (60 minutos para las presentaciones y 20 minutos para discusión, preguntas y comentarios) en el lugar, fecha y hora definidos por el Comité Organizador. Para la presentación de un simposio, deberán estar presentes al menos dos participantes.

4) Talleres o cursos

Las propuestas de talleres o cursos deberán ser enviadas a través de un texto con un máximo de 2000 palabras. Este utilizará la fuente Times New Roman 12, interlineado 1.5, todos las márgenes 2 cm, en un archivo de Word, rtf o pdf. El documento contendrá los siguientes elementos: un resumen del trabajo a desarrollar que incluya los objetivos del taller, los contenidos y metodologías, y las referencias bibliográficas que fundamenten la propuesta. Además, un breve curriculum (200 palabras) de los investigadores que guiarán la actividad, la población destinataria, el número mínimo y máximo de participantes, y la indicacion de los elementos técnicos que requeriría para su implementación.

Cada taller o curso será realizado durante tres días. En total debe durar cuatro horas y media (una hora y media por día). Tanto el lugar, fecha y hora serán definidos especialmente por el Comité Organizador.

5) Actividad artística

Las propuestas para la realización de actividades artísticas durante el evento deberán ser enviadas a través de un texto, con un máximo de 700 palabras. Como en los casos anteriores, el documento empleará la fuente Times New Roman 12, interlineado 1.5, todos los márgenes 2 cm. Debe enviarse en un archivo de Word, rtf o pdf. La propuesta debe contener los siguientes elementos: un resumen de la actividad, objetivos, repertorio y número de participantes. Finalmente, la propuesta contendrá un breve curriculum de los participantes individuales o del grupo (300 palabras) así como una grabación en MP3 de su oferta artística.

Las actividades artísticas deberán durar máximo quince minutos. Por razones de espacio físico, se restringe hasta veinte participantes por grupo. Se dará preferencia a presentaciones acústicas, sin uso de aparatos electrónicos como amplificadores, micrófonos y otros de esta naturaleza. Cada presentación contará con un lugar, fecha y hora definidos por el Comité Organizador.

Idiomas

Los idiomas oficiales de la conferencia son el español, portugués e inglés. Los participantes pueden presentar sus trabajos en el idioma de su preferencia, pero se sugiere que la presentación en diapositivas sea elaborada en otro idioma para ser exhibida en pantalla. Esta sugerencia busca ampliar la comunicación hacia una mayor cantidad de participantes, describiendo los aspectos esenciales de cada ponencia. La sugerencia de idiomas se presenta en la siguiente tabla:

Idioma del texto          Idioma de exhibición en pantalla
Español                        Inglés
Portugués                     Inglés o Español
Inglés                           Español

Envío de trabajos

Las propuestas de todas las modalidades deberán ser enviadas, entre los días 15 de febrero y 31 de marzo de 2015, a través de la plataforma de ponencias que se encuentra disponible en el sitio web: http://congreso.pucp.edu.pe/isme/ y siguiendo las instrucciones de uso de dicha plataforma.

Notificación de los trabajos aceptados

Todos los trabajos aceptados serán informados el dia 1º de mayo de 2015 en la página web del evento: http://congreso.pucp.edu.pe/isme/ en la sección respectiva, y mediante correo electrónico enviado a los participantes seleccionados.

Inscripción de participantes

A partir del día 1 de mayo de 2015 estarán abiertas las inscripciones para el evento.

Los participantes que tuvieran trabajos aprobados deberán realizar su inscripción a más tardar el día 30 de mayo de 2015 para que aseguren que sus trabajos sean publicados en las memorias de la conferencia.

La ficha de inscripción estará disponible en la página web del evento con todas las instrucciones para el envío.

Para cualquier información adicional o consultas, escribir a: isme2015@pucp.pe

sábado, 22 de noviembre de 2014

John Cage como músico: 4'33'' y la intencionalidad del silencio





Así como la concepción tradicional de la música excluye al sonido de una puerta abriéndose, el ruido del avión que pasa o los ladridos de mi perro, y así como nuestra actitud natural frente a la música académica es la de considerar un tosido en el teatro como ruido extramusical que enturbia la escucha pura de Mozart, así también el silencio es habitualmente entendido como no-musical, como ausencia de música, imprescindible pero en contraste absoluto con el sonido por la sencilla y evidente razón de que no se escucha nada, que parece algo así como un estado de total pasividad. Pero, ¿realmente hay tal pasividad en el oír y no se escucha música cuando se está en silencio? Volvamos sobre 4'33'', la experimentación más radical de John Cage con el silencio.




Desde luego que quien está esperando que el músico toque el piano no deja de escuchar sonidos: eso es claro. El asunto es que lo que escucha -por ejemplo, los tosidos del que se sienta al lado, la melodía en MIDI de un celular, su propia respiración agitada, las risas de unos niños, etc.- no son para él sonidos que formen parte de la representación musical. "Música" es, en esa circunstancia, una idea que restringe el horizonte sonoro sólo a lo que debe proferir ese instrumento cuando el músico lo toque (y aun así habría que ver qué toca, porque después de Fluxus ya no se sabe qué hará esta gente loca con los instrumentos). Ahora bien, esa idea de música no se aprende en la escuela, sino que está plenamente naturalizada en nuestras vidas cotidianas (por eso, además, las vanguardias no son tan populares): enciendo la radio y escucho música, la apago y ya no escucho música. Parece algo simple y sin complicaciones. En cierto modo hay que aceptar esa actitud natural, pues no carece de todo sentido (volveremos sobre esto) y el filósofo sólo puede pretender describir lo que pasa en ella sin acudir a una instancia sobrenatural, pero no es en vano advertir reflexivamente aquello de lo que Cage se dio cuenta: justamente que detrás está operando esa delimitación ideal, estableciendo los márgenes dentro de los cuales algo puede escucharse como música; una delimitación ciertamente constituida y, por lo mismo, contingente, cambiante, con la que no pocas veces en la historia de la música se ha calificado como ruido a lo que otros consideraban musical. Incluso cuando tal idea sufrió variaciones estructurales importantes, como en el paso del sistema de la tonalidad al atonalismo, lo que se entendía por obra y por instrumento musicales era básicamente lo mismo; es decir, el cambio se producía dentro de la susodicha restricción. Schaeffer y Cage fueron quienes llevaron -no exclusivamente, desde luego, pero sí con una radicalidad inusitada- mucho más lejos a la música. Schaeffer, ampliando lo que se entendía por objeto musical. Cage, relativizando los límites entre música y silencio.




Lo que intuitiva y artísticamente entendió Cage fue que el silencio es intencional. Expliquemos esta intencionalidad primero con lo que sin problemas concebimos como musical. Toda la vida de nuestra conciencia está estructurada sobre una correlación intencional que, en el caso de la música, es la correlación entre la escucha (la vivencia misma) y la onda sonora (el objeto trascendente pero siempre y únicamente tal como se le da a esa conciencia) tal como es escuchada (lo que ocurre con perspectivas distintas en el curso del tiempo). Si bien esta correlación se da con todo tipo de vivencias, hay dos peculiaridades con la música: 1) Es intencionalidad en su forma más pura. 2) Se trata de una intencionalidad esencialmente estética.

Aun cuando la experiencia de la escucha no esté aislada del resto de sensaciones, ni de emociones, valoraciones, etc., ella misma, en tanto música, es la forma menos determinada de esa correlación; la intencionalidad en su forma más pura, podría decirse. La intencionalidad implica sucesión temporal. El flujo temporal con todas sus coloraturas sonoras (lo que en general puede llamarse melodía) es la base mínima e ineludible de toda experiencia musical. Por eso mismo, en la reducción que requería 4'33'' para abrirle lugar al silencio, Cage tituló a su experimento refiriéndose sólo a su duración. Tiempo que se escucha: eso es básicamente la música, o, para ser más precisos, conciencia interna del tiempo que se percibe en la escucha, de manera independiente al material sonoro que la componga, así como también al instrumento (que Cage deja al arbitrio del ejecutante). El puente entre la música y el silencio es esa misma estructura intencional pura. Si ponemos en suspenso nuestras ideas habituales de música y de silencio -esa epojé estética es la que demanda intuitivamente la ejecución de 4'33''-, nos quedamos con la misma estructura intencional, y, por lo tanto, no podemos insistir en la diferencia. Lo que ocurre al escuchar el Concierto para piano Nº 2 de Brahms, ocurre también con 4'33''. La experiencia del silencio allí no es la de un vacío, la de dejar de escuchar, sino que, como con la música, mantenemos la correlación entre la vivencia de la conciencia que escucha y el objeto sonoro tal como se le da a esa conciencia en su sucesión temporal. Se trata en ambos casos de escuchar música. El silencio entonces no sería más silencio, sino música. Pero en esto debemos detenernos un poco más, porque, aunque eso es cierto, lo que ha hecho 4'33'' es abrir, con la representación del silencio, nuestro horizonte musical.

El piano incide en la ilusión de estar escuchando silencio, así como toda la performance involucrada, pero en realidad ha perdido su efecto como instrumento musical; es ineficaz en ese sentido y en este contexto específico. Cualquiera que fuese el instrumento o conjunto de instrumentos, es igual: Cage depone al instrumento tradicional y al intérprete, que tienen allí una presencia tanto más vacía en la medida en que nuestra atención se dirija más a la música natural que ese instrumento e intérprete no pueden producir. Esto es lo que nos abre al silencio como no-silencio, es decir, como música. El efecto de silencio se produce porque nuestra atención está dirigida al sonido artístico. Teniendo en cuenta y alimentando esa expectativa, la obra de arte calla. El silencio no se produce por ausencia de representación, sino que es la representación misma que Cage pone en juego. Con ella nos demanda dirigir la atención al sonido natural que no calla, que no había callado nunca y que sólo habíamos decidido ignorar acentuando la diferencia entre la experiencia estética natural y la experiencia estética artística. En 4'33'' hay, desde luego, una tensión que se parece a la de esos incómodos momentos de silencio entre dos personas que esperan que algo sea dicho. Evidentemente, en esos silencios algo está siendo dicho a otro nivel; algo que quizás no podría decirse con palabra alguna. Es similar lo que ocurre con 4'33''. Cage juega con la modificación de nuestra sensibilidad, que no es la misma según se esté en actitud natural (cotidiana) o en actitud estética. En esta última, la imaginación se desenvuelve de un modo menos lógico, menos realista, más desprejuiciado, más abierto a los diversos sentidos, a las ambigüedades, etc. El silencio de Cage está inmerso en una representación que nos saca de como cotidianamente le atendemos y usamos. En tanto que representación, es artístico. En tanto que su demanda está esencialmente dirigida al oído, es musical. Algunos sostienen, poniendo énfasis en la performance para negar luego su musicalidad, que 4'33'' está centrada en la actuación, pero se equivocan; para demostrarlo basta con cambiar su medio a uno menos visual y menos inmediato, y que, sin embargo, mantenga la representación como tal y su efecto. Eso ocurre, por ejemplo, si se escucha la obra en un disco compacto. Por otro lado, quienes afirman que no hay "obra" porque sólo hay inacción, pasividad y no hay representación sonora, encontrarán seguramente una refutación certera por parte de usted, amable lector, que, llegado a este punto, sabrá seguramente responderles. Por eso, yo también me callo.




Al menos por un instante, porque hay un par de aspectos más que valdría la pena resaltar.

Cage no apela en 4'33'' a cualquier objeto intencional. Quizás se haya intuido ya su complejidad. El objeto intencional del silencio ya no es esa unidad identificada como nota musical, ni una melodía en sentido clásico; tampoco es el resultado del contacto con el instrumento (como lo era aún la destrucción de pianos de Fluxus). Con 4'33'', Cage nos descoloca artísticamente frente a la idea de arte (cumple así con la propiedad artística fundamental: su capacidad negadora de nuestra relación naturalizada con las cosas) y nos plantea una situación de máxima indeterminación, tanto en los contenidos sonoros que pueden tomar lugar como, sobre todo, en la indistinción entre sonido artificial ("música") y sonido natural (simple sucesión de sonidos). Lo que se quiere mostrar es que, bajo cierta condición subjetiva, es decir, bajo cierta modificación de la conciencia que consiste en un giro y una apertura atencional (que, dicho sea de paso, es central en estéticas orientales como la budista), apago la radio y sigo escuchando música. La escucho en los ladridos del perro, el avión que pasa, los gritos de los vecinos, el canto de los pájaros, el tráfico de la ciudad..., incluso en el tono de mi voz mientras pienso esto que escribo en "silencio", etc. Esto significa que abro mi oído a la percepción de toda sucesión de sonidos como tal, sin que importe la cualidad de dichos sonidos. Más allá de que ellos sean producto natural o humano, esto es, de que tengan o no una intención deliberada de ser música en su origen, yo puedo percibirlos como música. Ahora bien, no menos cierto es que nuestra primera y habitual relación con el mundo de los sonidos no es esa. Lo que hace el arte es facilitarnos ese cambio de sensibilidad y hacerla asimismo más potente. Si se dijo antes que la actitud natural debía ser aceptada, es porque, como es obvio, no podemos estar permanentemente en actitud estética, ya que incluso ésta se hace más significativa por su contraste con la actitud natural. Si no contásemos con su diferenciación supuestamente clara entre silencio y música, el juego mismo de Cage no sería posible.


John Cage, HV2, No 17b (John Cage Trust)

Percibir la musicalidad absoluta del silencio (es decir, la última antes de que se hunda en el límite de nuestras capacidades auditivas) requiere una exigencia sobre la que gira todo 4'33'': es necesario, como se ha dicho, suspender el preconcepto "música", que es lo que crea la tensión y que impide el libre juego orientado hacia la percepción de la música en su mayor amplitud. Para ese cambio de actitud se precisa de una cierta reflexividad que, en el cuestionamiento del Arte, enriquece nuestra experiencia estética. Cuando eso ocurre, los límites entre silencio y música se relativizan, se reducen a la diferencia entre una musicalidad y otra, casi como quien distingue entre la música de The Cure y la de Bob Dylan. Tan indeterminado como parece, ya que el oyente espera una determinación musical según su idea naturalizada, el silencio tiene como efecto, precisamente, abrir el oído a un cúmulo de sonidos que en actitud natural consideramos "extramusicales" y que, con la libertad y la habilidad de un músico como Cage, pasan a representársenos como musicales. No obstante, esa apertura se da en su musicalidad misma; esto es, sin arreglo a una idea o concepto que la predetermine. Para que la intencionalidad de la atención se amplíe -de estar dirigida a ese fragmento, ese escorzo de toda la escucha que se consideraba musical, se dirija luego a todo el horizonte sonoro-, no es necesaria una explicación. Quizás nuestra contemporánea hiperconceptualización del arte nos desvíe a la búsqueda de razones, que es por lo que algunos consideran que 4'33'' es concepto y no música, pero debemos confiar en que la gente utilice todavía sus oídos. Morton Feldman ha destacado el carácter no-conceptual de 4'33'' en oposición a Duchamp (con quien, en algún momento, se le comparó): "el interés que suscitó Duchamp (...) se debe a que llevó la experiencia fuera del ojo, fuera de la retina, y la convirtió en un concepto. Cage la sacó fuera del aspecto conceptual desinteresado por lo auditivo que primaba en el pasado y la puso directamente en el oído. Eso es absolutamente diferente" (Friedman, B. H. (ed.), Give My Regards to Eighth Street. Collected Writings of Morton Feldman, Cambridge: Exact Change, 2000).




Hay quienes concluyen, apresuradamente y manteniendo un rezago de realismo en sentido negativo, que el silencio entonces no existe. En realidad, habría que precisar: Primero, que el silencio, en la actitud natural (que no hemos en absoluto descartado), existe, y justamente porque existe, es decir, porque lo constituimos en nuestra percepción habitual con una posición de realidad, es que podemos cuestionar su distinción desde un plano representacional, sacándolo de esa naturalidad. En segundo lugar, el silencio en la actitud estética no deja de "existir"; desde luego que no en el mismo sentido, porque se le ha desprovisto allí de dicha posición de realidad, pero sí en la medida en que tiene caracteres propios que hacen que no deje, incluso como representación, de percibírsele como distinto. Lo que 4'33'' muestra es que, dado que escuchamos ininterrumpidamente en un continuo temporal, no podemos escapar del horizonte de la música: nuestra escucha entera es musical en ese sentido. Pero el silencio no puede ser considerado sin más como música. Tiene una peculiaridad que es precisamente la que nos abre hacia ese horizonte ampliado en el que, como decía Cage, "todo es música". Lo mismo quería decir Nietzsche cuando afirmaba: "la vida, en tanto que ésta es música,...".